Por Guadalupe Loaeza

La escritora y periodista mejor informada sobre la vida social en México se confiesa adicta a esta revista y de su puño y letra nos explica sus razones.

Pocas revistas me divierten tanto como Quién®. Más que divertirme, me interesa por la diversidad de temas que aborda con un estilo sumamente ameno y distinto a las demás publicaciones de este mismo género. ¿Sería exagerado decir que soy adicta a la revista? Afirmativo. Es exagerado, pero también es la verdad. ¿Cuántas veces me ha servido como una magnífica herramienta para escribir mis textos del periódico Reforma? ¿Cuántas veces he buscado, desesperada, un número atrasado en el que apareció un reportaje que me interesó y que tal vez leí en el salón de belleza? ¿Y cuántas veces he “sustraído” alguna, de una forma dizque muy distraída y hasta educada, como por ejemplo el número dedicado a “Angélica Rivera y otras 16 primeras damas, cómo viven y ejercen el poder”? No es casual que los políticos mexicanos mueran por salir en la revista Quién®, para ellos es una espléndida oportunidad de mostrarse más cercanos, pero sobre todo, más humanos. No hace mucho, uno de ellos, precisamente, me comentó que prefería salir en este tipo de revistas “del corazón”, junto con su familia, que en una política, para que no se sospechara que tenía otra familia “no oficial…” Para cualquier periodista esta clase de información resulta una excelente brújula para entender mejor los caminos sinuosos de la política mexicana. ¿Ahora entienden por qué consulto Quién® con tanto fervor y confianza? Sé que el contenido del reportaje está perfectamente documentado.

QUIEN 1

Sé que antes de publicarlo se ha verificado la información y sé que está escrito con la objetividad que se requiere. Como miles de lectoras a lo largo y ancho de toda la República, también yo creo en Quién®. No hay que olvidar que, cada 14 días, la revista tiene 25 mil suscriptores y un tiraje de 125 mil ejemplares. Un 79 por ciento son mujeres y el resto, hombres. Sé que los editores jamás osarían hacer un fotomontaje ofensivo o indebido, y menos cambiar los nombres y apellidos de los fotografiados. Reconozco que cuando la hojeo y descubro un evento social al que fue todo el mundo, menos yo, siento una profunda decepción. “¿Esto quiere decir que ya estoy totalmente out?”, me pregunto con un ligero rictus en la boca. El enterarme de los eventos sociales también me ayuda para saber dónde estoy parada, dónde sí me quieren y dónde no. Por todo ello y para estar mejor informada, después de haber leído todas las columnas políticas, no puedo dejar de consultar, por lo menos dos veces a la semana, la espléndida página de Quién. com por internet. En otras palabras, estoy perennemente en deuda con el Grupo Expansión y con mi revista Quién®, que cumple sus primeros 15 años. Hagamos un poco de historia respecto a algunas portadas que no tienen desperdicio.

QUIEN 2 QUIEN 3 QUIEN 4 QUIEN 5

OBSESIÓN POR EL WHO IS WHO

Confieso que siempre me ha intrigado la permanencia y la adicción por conocer el who is who, por leer y por aparecer en la sección de sociales de los diarios y revistas mexicanas. Lo que ignoraba era que esta obsesión existía desde el siglo antepasado.

Por citar nada más una etapa de nuestra historia, los invito a viajar con la imaginación a la Ciudad de México de 1864. Ese año hicieron su entrada triunfal Maximiliano y Carlota. A partir de entonces se incrementaron los bailes y las tertulias, y con ello las crónicas de sociales. En el espléndido libro Invitación al baile, de Clementina Díaz y de Ovando, publicado por la UNAM en 2006, para el que investigó las secciones de sociales de todos los diarios entre 1825 y 1910, la historiadora nos dice que una de las características del Segundo Imperio Mexicano eran precisamente las reuniones sociales, “la apoteosis del siglo XIX”, incluyendo los que ofrecía Antonio López de Santa Anna.

En esa época, cada día se daba un baile al que asistían los representantes de las legaciones y colonias extranjeras, así como la aristocracia y la alta burguesía mexicana. Los bailes se organizaban bajo cualquier pretexto, desde el más familiar hasta el más impersonal. Las fiestas más reportadas en los diarios mexicanos conservadores eran los que efectuaba “la gente decente”, “lo más granado de la sociedad”. Los bailes de la corte de Maximiliano y Carlota brindaron a estos sectores de la sociedad mexicana la oportunidad de hacer alarde de sus posesiones y de su posición. Eran la ocasión perfecta para mostrar sus joyas, casas, atuendos, vajillas, pero sobre todo para demostrar el savoir vivre. La instauración del Segundo Imperio permitió, además, que hubiese un abastecimiento permanente de telas, listones, pelucas y crinolinas para el deleite de las invitadas. Igualmente, acudieron desde París peluqueros, modistas, sastres, zapateros, perfumistas y joyeros. En relación con estas fiestas, Ana y Ángeles Algara le cuentan en una carta a don Manuel Romero de Terreros: “Las mejores vestidas y alhajadas nos parecieron la Lizardi, la condesa del Valle, las Escandón, las de Mier y Terán, Marianita Tornel, Elena Vivanco y las Echeverría…” (Ahora sus bisnietas salen retratadas en Quién®).

La periodista española Margarita Riviere, recientemente desaparecida, apuntaba que el género people era el petróleo de la televisión y de las revistas. En efecto, a la gente le interesa la gente. “En esta época de soledades individualistas, la tele (y las revistas de corazón) es una fábrica de amigos cómodos, de enemigos doblegados y de bufones –freaks– de los que reírse a base de bien. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Mirar a la gente, seguir sus andanzas, penas y glorias, eso es lo que finalmente, nos interesa”. A partir de la segunda mitad de la década de los 30, las fiestas de este México eran fielmente reportadas y fotografiadas en la Revista Social, publicada por la Editorial Mercurio y dirigida por Francisco Borja Bolado. “Estamos convencidos, y

con nosotros muchas personas, que falta en México una revista de calidad y de prestigio dedicada principalmente a captar esos aspectos de la vida social de la metrópoli, de los estados, de otras partes que, teniendo interés indiscutible, no se les concede en otras publicaciones por motivo que sería prolijo enumerar”, se lee en su editorial del primer número en agosto de 1936. Si uno quiere seguir de cerca los cambios y la evolución de la burguesía mexicana, bastaría con hojear la colección de sus ejemplares, que se publicaron por más de 30 años.

Hoy por hoy, si una quiere conocer a la sociedad mexicana del siglo XXI, basta con hojear la revista Quién®, a la que le deseamos, de todo corazón, un feliz cumpleaños número 15.

QUIEN 6

Anuncios