Por Guadalupe Loaeza

“Lo primero que necesitamos es un muro, y voy a construir un muro. Y ustedes saben que Hillary Clinton y casi todo el mundo querían, hace diez años, que se construyera un muro. Todos querían que se construyera un muro. Pero no pudieron hacerlo porque no sabían nada sobre construcción. Hablaban de números sin saber. Yo construiré un mejor muro, más alto, simplemente mejor, eso es lo que haré. Es decir lo mejor que hago es construir, lo que no está mal para un presidente, porque la infraestructura en este país se está cayendo a pedazos. Construiremos un gran muro y será un muro muy efectivo. Se construirá rápidamente y México tendrá que pagar por él”. (Time). He aquí un delirante discurso de alguien con obvias limitaciones de expresión y de conocimiento. Este tipo de declaraciones no pueden salir más que de la trompa, del hocico de un bocón y del pequeño racista que tiene adentro. Es evidente que no sabe lo que dice y raya en la más franca estupidez. Nos referimos naturalmente a Donald Trump.

La última hazaña de este sujeto fue la imperdonable agresión a la libertad de expresión. Esto lo pudimos constatar en la manera en que trató a un prestigiado representante de la prensa hispana en Estados Unidos, Jorge Ramos, en la rueda de prensa de Dubuque, Iowa. Con un tono de patrón sureño dirigiéndose a uno de sus peones, gritaba como poseído, como si hubiera estado fuera de sí: “Sit down! Sit down! Go back to Univision!”, dirigiéndose al reportero quien no dejaba de preguntarle por qué quiere deportar a 11 millones de inmigrantes indocumentados, por qué quiere quitarle la ciudadanía a niños nacidos en Estados Unidos, y por qué quiere construir un muro en la frontera entre México y Estados Unidos. En seguida, Trump hizo una señal con su trompa (juro que fue con su hocico) y llamó a un miembro de su seguridad para que sacara del recinto a Jorge Ramos, quien lleva 30 años cubriendo las noticias para Univisión. El guarura, mucho más alto que Ramos, lo empujaba hacia la puerta, imponiendo su fuerza física. Lo hacía con rudeza. Cuando el periodista mexicano con ciudadanía estadounidense llegó al vestíbulo, se le acercó un señor con una actitud muy hostil y le dijo: “Get out of my country! Get out!”. “I am a US citizen too”, le contestó Jorge de una forma pacífica y hasta educada. Súbitamente apareció un policía y los apartó. Me pregunto si ese acto de agresión no viola lo que en Estados Unidos se conoce como “the first amendment”, es decir, la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos que protege la libertad de expresión. Me pregunto igualmente por qué, en esos momentos, nadie del auditorio protestó. No obstante, después de 5 o 10 minutos una edecán vestida de negro vino a buscar a Jorge Ramos para que regresara a la rueda de prensa. Algunos reporteros que se habían quedado en el salón le preguntaron a Trump que si Obama había aguantado preguntas duras por parte de Univision por qué no las aguantaba él. Hemos de decir que Jorge ya le había pedido, una semana atrás, una entrevista a Trump por escrito. En lugar de contestarle, publicó el número celular de Jorge.

Una vez que Jorge regresó a la rueda de prensa, cuestionó de una forma más frontal al bocón de Trump. “¿Cómo va a deportar a 11 millones de personas, por avión, por autobús? ¿Traerá el Ejército?”. “No, no, déjame decirte algo. Lo haremos de una manera humanitaria. Créeme, yo tengo un corazón más grande que tú”, decía Trump a la vez que gesticulaba con sus gruesos labios. Mientras tanto Jorge lo interrumpía para preguntarle sobre la violación de los derechos humanos. “Escucha, tenemos tremendo crimen, tremendísimo… Hay muchos malos (inmigrantes), muchos pandilleros en Baltimore, en Chicago, incluso en Ferguson… Y vienen de México… ¿Te importaría que los regresara a México? Esa gente tiene que estar out…”. Para entonces, había muchas manos levantadas de periodistas que querían hacer sus preguntas a Trump. Se advertían impacientes, pero sobre todo hartos de las sandeces del precandidato.

Al otro día nos enteramos que el presidente de la división de Noticias y Digital de Univision, Isaac Lee, emitió un comunicado en el que señalaba que: “nos encantaría que el señor Trump se sentara con Jorge Ramos en una entrevista para hablar de los detalles de sus propuestas”. (CNN).

Como bien dice Hillary Clinton: “Donald Trump debería ser arrojado en la perrera por sus comentarios sobre inmigración. También el resto del Partido Republicano debería ser arrojado ahí con él. Estoy muy decepcionada por los comentarios de Trump y me siento muy mal y desilusionada de él y de su partido por no responder inmediatamente: ¡Basta!”.

gloaezatovar@yahoo.com

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