1

“Dime la verdad, ¿has fumado alguna vez marihuana?”, pregunta compulsivamente Sofía a sus amigas desde que la Suprema Corte de Justicia puso sobre la mesa la posible legalización de la marihuana. “¿Yooooo? ¡Para nada!”, contestan las más conservadoras. “Ya no me acuerdo…”, responden las más evasivas. “Siempre he querido hacer un trip con un ‘toque’, pero nunca se me ha dado”, apuntan las sesentonas.

Hace unos días, Sofía se atrevió a hacer el mismo cuestionamiento a sus hijos. “Ay, mamá, mis hermanos y yo somos ex alumnos del Liceo Franco Mexicano, ¿por qué nos preguntas eso ahora?”, apuntó el mayor. El segundo optó por el silencio y una extraña sonrisa. Y su hija no pudo evitar una carcajada. Ante tales reacciones tan enigmáticas, Sofía se quedó muy pensativa.

“Sí, pero no aspiré como Clinton”, le dijo su marido con un tono de voz burlón. A quienes ya no se atrevió a preguntarles lo mismo fue a sus nietos. Temía que la respuesta fuera positiva.

2

Sofía no sabía qué pensar. Si de algo estaba segura era que nunca en su vida había consumido marihuana, lo cual en el fondo lamentaba. Ahora que ya tenía más de 60 años, se le hacía ridículo probarla. Sin embargo, lo que más temía era que le gustara. Algo que le había intrigado mucho fue la declaración del ministro Arturo Zaldívar, quien había amparado a cuatro personas para cultivar marihuana para consumirla con fines recreativos. “Creo que la gente o las personas tienen el derecho a fumarla si así les apetece. Tenemos que superar el paternalismo prohibicionista donde el Estado nos dice qué podemos tomar y qué no”. (El País, 11 de noviembre). A Sofía le parecía una actitud muy valiente y congruente del ministro. Lo admiraba. Por otro lado, no podía dejar pasar más tiempo. Ahora sí estaba dispuesta a vivir esa experiencia con absoluta libertad.

3

Lo que no acababa de entender era la posición de Peña Nieto respecto a la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Para ser un Presidente tan joven lo encontraba totalmente fuera de lugar. Así como encontraba también muy extrañas las encuestas que preguntaban simplemente si el ciudadano común estaba de acuerdo con legalizar la hierba, en las que la respuesta de la mayoría era que no. “¿A qué personas les habrán preguntado? ¡Qué México tan conservador o tan hipócrita!”, decía para sus adentros. “Estoy segura que muchos políticos le entran para soportar tanta ‘grilla’. Pero ellos no han de consumir nada más marihuana, sino también cocaína para que les levante el ánimo. Después de todo también lo hacían Freud y Sherlock Holmes”, cavilaba. Sabía que recientemente Uruguay había legalizado el consumo de la marihuana, así como varios estados de Estados Unidos. Unos con fines recreativos y otros con fines medicinales.

4 11 6

Sofía no bebía, no fumaba pero sí era una compradora compulsiva. Esa era su adicción. Un tipo de droga mucho más dañina y más cara que la cannabis. ¿Y si fumara recreativamente marihuana, a lo mejor se curaría de su mal? ¿Sería esa una forma más bien medicinal o lúdica? Sofía estaba confundida, pero no por cuestión moralina, sino porque quería “viajar”, quería vivir nuevas experiencias. ¿Acaso Sofía no era de la generación del 68? Y eso que no le faltaron oportunidades en fiestas del ambiente artístico. De lo que no le quedaba duda es que en los sesenta una gran parte de sus amistades fumaba mota, es decir, hace medio siglo. Y ahora todavía se cuestiona la legalización de un hábito que no ha producido ninguna víctima directa. ¿Cuántas ha producido el alcohol, que se expende libremente en todo el mundo?

7 8 ImageProxy

Hoy por hoy, el colmo es que la hierba no solo se consume libremente en varios estados de Norteamérica, sino que además, la que se cultiva allá es mejor que la Acapulco Golden.

11 12 10

El dilema de Sofía, en estos momentos de inquietud, era que no sabía dónde adquirir la hierba, sin embargo entendía los peligros que implicaba comprársela a cualquiera, algo que no sucedería si estuviera legalizada. Estaba dispuesta, antes de cumplir 70 años, o como regalo de cumpleaños, a trasladarse con su marido a Seattle para “viajar” en un mundo donde la realidad sea menos opresiva y que la marihuana sea adquirida en un establecimiento con todas las de la ley, que paga impuestos y que no sea parte de una red de mafiosos.

13 14 15 16

A lo mejor Enrique Peña Nieto no está de acuerdo con legalizar la marihuana porque con la pura realidad mexicana tiene.

gloaezatovar@yahoo.com

Anuncios