Por Guadalupe Loaeza.

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Desde su inicio el proyecto empezó a oler mal. Llegó un momento en que la situación resultaba tan maloliente que muchos ciudadanos comenzaron a decir que en el asunto del “Corredor Chapultepec”, había “gato encerrado”. A pesar de que por fin se votó democráticamente, el domingo pasado, por el “No al Corredor”, el tufo persiste y persistirá hasta que no se obtenga toda la información en relación a la votación por parte de las autoridades del Distrito Federal. ¿Por qué en las reuniones del Consejo, los promotores les negaban documentos fundamentales a los interesados para profundizar aún más en el proyecto? ¿Por qué los primeros cuestionarios que se harían el día de la votación, preguntas hechas por ProCDMX, eran tan manipulables? ¿Por qué se cambiaba constantemente el día de la encuesta? ¿Por qué nunca se le presentó a Alberto Ruy Sánchez (quien, por cierto, nunca faltó a una sola junta) un estudio serio y completo respecto al impacto urbano? Y, ¿por qué tres días antes de la encuesta, en uno de los diarios más importantes de la capital, se leía el gran titular en su primera plana: “‘Va el corredor Chapultepec’: Simón Levy”?

Qué bueno que el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, escuchó a la ciudadanía e incluso respetó y apoyó los resultados de la encuesta. Escribió en su Twitter: “Respetamos el resultado de la consulta sobre el proyecto #CCChapultepec, en la #CDMX seguiremos fortaleciendo la participación ciudadana #mm”. Tal vez a él también le empezó a oler mal el proyecto. En todo caso, el costo político que hubiera pagado Mancera hubiera sido enorme. No hay duda que esta movilidad y organización de la ciudadanía será un espléndido precedente para las decisiones que, a partir de ahora, empiece a tomar la Ciudad de México.

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A pesar de que solo votó el 10 por ciento de los vecinos de la delegación Cuauhtémoc, es decir, 22 mil 370 ciudadanos, el 63.4 por ciento se pronunció por el “no” contra el 35.2 por ciento que estaba de acuerdo con la obra del Corredor. Que si durante las votaciones hubo “carrusel”, “acarreados”, “operación selfie” y uno que otro incidente, durante las ocho horas que duró la votación, la consulta “se desarrolló con saldo blanco” (Reforma, 7-12-15). Desafortunadamente, el domingo pasado no me encontraba en la ciudad, pero de haber votado, es evidente que lo hubiera hecho por el “No”. Cuando me enteré de los resultados ya muy tarde en la noche, brindé por el triunfo de la voluntad ciudadana. Brindé por el primer ejercicio cívico que se pronunciaba en el Distrito Federal respecto a nuestros derechos. Y por último brindé por Ruy Sánchez y por mi Avenida Chapultepec, que a pesar de estar tan abandonada, la pobrecita, muestra todavía con mucho orgullo su acueducto, el más antiguo de los acueductos de nuestra ciudad.

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Además de nuestro amigo a quien nunca dejaré de agradecerle por haberme abierto los ojos en relación a lo que he llamado el “Corredor de las mentiras”, Alberto Ruy Sánchez, el que ha de estar asimismo encantado con los resultados de la encuesta es el prestigiado arquitecto Alberto Kalach. Siempre representó una voz opositora al proyecto. “Existen otras soluciones más sencillas y económicas: ordenar los carriles de autos, autobuses y bicicletas y hacer más amplias las banquetas. De esta manera la plusvalía se derramará entre los vecinos y no en un solo inversionista. El Corredor es un proyecto abusivo”, apuntó a la revista La Tempestad, el 10 de septiembre del 2015. Tres meses después, el 7 de diciembre, Alejandro Hernández Gálvez escribió en la revista Arquine, dedicada a la construcción de la cultura arquitectónica: “Así no, no es un rechazo a que se hagan cosas, sino a una manera de hacerlas que hoy resulta insostenible: sin participación ciudadana, sin transparencia en la gestión y sin rendición de cuentas. Falta mucho y habrá que construir la manera como se puedan hacer las cosas, construir otros acuerdos y entender qué es lo que beneficia a más y perjudica a menos en la ciudad. En lo que vamos sabiendo cómo sí, por lo menos hoy quedó claro que sabemos cuándo decir que así no”.

Respecto al mal olor que dejó el “gato encerrado” en relación al Corredor Chapultepec, se los dejo a su criterio. Por lo que a mí respecta, me quedo con mi sospechosismo… No en balde se dice: “Piensa mal y acertarás…”.

gloaezatovar@yahoo.com

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