Por Guadalupe Loaeza.

Nunca se me olvidará la cara de la abuela francesa cuando descubrió la tina repleta de agua en donde bañaría a su nieto: “¿Tanta agua para bañar a un solo bebé de tan solo diez meses? En Francia no solemos llenar las tinas. No acostumbramos a desperdiciar el agua. Para nosotros es un líquido precioso que debemos cuidar”, me dijo Jacqueline totalmente indignada. Confieso que me sentí avergonzada. Tenía razón mi ex suegra, con menos de la mitad de agua podía bañar a mi hijo perfectamente bien con la ayuda del imprescindible gant (guante) de toilette, el cual bien utilizado reemplaza la tina de baño e incluso la regadera. Todavía ahora en muchos pequeños departamentos parisinos, cuyo único baño es compartido ya sea por toda la familia o por los vecinos de cada piso, nada más cuentan con un lavabo en cada recámara. En ese lavabo hacen minuciosamente su toilette con su guante de toalla. He aquí cómo lo describe en su blog una joven francesa, quien considera que mejor que una ducha por la mañana prefiere utilizar su gant de toilette, costumbre que adquirió desde niña para economizar el agua:

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“1. Llenar con un poco de agua el fondo del lavabo. 2. Mojar el guante. 3. En seguida frotarlo con el jabón. 4. Jabonarse empezando por la cara descendiendo el guante progresivamente. Se puede una enjuagar con un poco de agua de la llave sobre el agua que ya se encuentra en el lavabo. 5. Hay que lavar bien el guante después de cada vez que se enjuague. Volver a empezar la operación a medida que desciende su guante a lo largo de su cuerpo. Personalmente utilizo dos guantes, uno para la parte superior y el otro para la parte inferior. Termino lavándome los pies en el agua del lavabo. Con el tiempo me he hecho menos ágil, por lo tanto para los pies utilizo una pequeña palangana. Cuando terminamos hay que lavar bien los guantes para después ponerlos a secar para la siguiente vez. Todo lo anterior se hace muy rápido y mis facturas de agua resultan sumamente económicas”.

Si llegó usted hasta aquí con la lectura, se preguntará a qué viene ese relato respecto a una costumbre de higiene de la prehistoria. Se debe a que a partir de mañana viernes, mi querida y querido lector, no habrá agua en su casa no nada más para bañarse, sino que no podrá lavar su coche, ni regar su jardín, ni lavar sus trastes.

Ayer por la mañana en el noticiario de Leonardo Curzio, escuché la entrevista que le hizo a Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas de la CDMX, sobre la reducción y corte del suministro de agua del sistema Cutzamala, del 28 de enero al 1o. de febrero, con motivo de trabajos de mantenimiento consistentes en: la sustitución o refuerzo de 24 tubos de 2.5 metros de diámetro que se encuentran en riesgo de falla; el mantenimiento de plantas de bombeo, así como de la planta potabilizadora Los Berros; trabajos de interconexión para la tercera línea del acueducto, que se pondrá en marcha en 2017, entre otros. Por lo consiguiente, “se afectarán 410 colonias de 13 delegaciones (todas excepto Gustavo A. Madero, Xochimilco y Milpa Alta; los detalles de colonias se tienen en la página www.sacmex.df.gob.mx). Los principales problemas se tendrán en: Iztapalapa, Cuauhtémoc, Benito Juárez, Azcapotzalco, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón y Tlalpan”.

En esta entrevista que escuché con la boca seca mientras hacía mi ejercicio matinal, Aguirre dijo que el corte “impactará a unos 4.5 millones de habitantes y que, aunque se reanudará el servicio el 1o. de febrero, la afectación podría prolongarse hasta el día 6″. Y agregó: “Si nadie cuida el agua, la crisis se complica porque no podríamos pensar en llevar agua en pipas a millones de personas”. Por su parte, Patricia Mercado, secretaria de Gobierno del DF, estará muy al pendiente de “los operativos para entregar el líquido por medio de 450 pipas”.

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¿Cómo podríamos acortar el tiempo del baño diario de la regadera? ¿Por qué no nos podemos bañar en cinco minutos? ¿Por qué no regamos el jardín por la noche? ¿Por qué no dejamos de lavar a manguerazos las banquetas y pisos? ¿Por qué no aprovechamos la lluvia del agua? ¿Por qué utilizamos la lavadora a su máxima carga y no reutilizamos el agua del lavado anterior? ¿Por qué no cerramos la llave mientras nos lavamos los dientes? ¿Por qué no lavamos el coche con una jerga y una cubeta de agua? ¿Por qué no tenemos la costumbre de lavar la cisterna y los tinacos? ¿Por qué lavamos la fruta y la verdura directamente bajo el chorro del agua? Y por último, ¿por qué no utilizar por lo menos dos veces por semana el maravilloso método francés tan eficaz y civilizado del gant de toilette? ¡¡¡Se lo recomiendo!!!

gloaezatovar@yahoo.com

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