Por Guadalupe Loaeza.

1Confieso que soy feliz con los servicios de transporte privado. Me he vuelto adicta. Cada vez me complace más pedirlos a través de mi celular. Un día vino a buscarme una conductora mujer. Curiosamente fue justo el 8 de marzo, día de la mujer. Durante el trayecto Lidia me platicó que hace como un año quiso comprar un uniforme para iniciar su vida como mujer independiente y emprendedora. Eligió un traje sastre azul marino para verse alegre. Lidia es casada, tiene 55 años y dos hijas de 22 y 25 años, respectivamente. Lidia guarda su bolsa de mano en la cajuela del auto, deja a su hija menor en la universidad y desde su teléfono aprieta un botón para comenzar a trabajar.

Me contó que a mediodía ella suspende su trabajo para hacer el mandado y llegar a su casa a preparar la comida. En ocasiones, por la tarde, Lidia vuelve a activar la plataforma y trabaja unas horas más, principalmente en jueves y viernes, cuando hay mayor demanda.

A pesar de que cada vez es menos común categorizar industrias de acuerdo al género, siguen existiendo barreras mentales y culturales -mas no físicas- que limitan la inclusión de la mujer a la vida laboral. Su rol como madre de familia le dificulta ser económicamente productiva, ya que un horario fijo de trabajo la aleja de la libertad de convivir y atender a su familia.

Gracias a la tecnología de estas empresas, que permiten el autoempleo y la flexibilidad de horarios, mujeres como Lidia han podido generar sus propios ingresos sin desatender sus hogares.

“Para mí, esto fue un gran alivio porque yo entré al mundo laboral y a la tecnología; sigo siendo ama de casa, pero1 emprendí un negocio y la ventaja que tiene es que yo me puedo poner mi horario, si yo hoy no trabajo en la mañana lo hago en la tarde. El usuario va a estar ahí siempre”, me platicó Lidia, quien, además, ve en su nuevo trabajo una forma divertida de ocuparse y distraerse. Incluso dio de alta en la plataforma como conductor a su esposo, quien es afianzador y trabaja desde casa. Así, al terminar su jornada laboral sale en su vehículo y se despeja recorriendo la ciudad y conviviendo con más gente.

Al otro día me tocó otra conductora. Se llamaba Ana. Ella me contó que tenía 44 años y es madre soltera. Junto con Concepción, su mamá de 73 años, decidió emprender el negocio por la flexibilidad de tiempos que ofrece. Así, Ana, al ser conductora, tiene la libertad de estar con su hija cuando lo necesite, y Concepción, quien es la socia, pudo retirarse de ser comerciante en el Centro, actividad que para su edad ya no le era conveniente, pues se levantaba a las 5 de la mañana y llegaba a su casa a las 9 de la noche.

Tanto Lidia como Ana conocieron su nuevo empleo gracias a sus hijas adolescentes a quienes debían recoger tarde de las fiestas antes de la llegada de esta plataforma. Naturalmente, como mamás, se preocupan por la seguridad de sus hijos y más cuando es de noche.

“Yo conocí la aplicación por mi hija y mi sobrina porque yo era una mamá que decía ‘a las 2:00 de la mañana paso por ti a la fiesta’”, recuerda Ana.

Y claro, al hablar de mujeres en las calles de la Ciudad de México surge la inquietud por su seguridad, más aún cuando se trata de una metrópoli que se ha vuelto tan compleja para las mujeres y las ha colocado en situación de vulnerabilidad. No obstante, la tecnología rompe esas limitantes y en el caso de estas empresas se provee a socias y usuarias de una comunidad confiable que les permite tener libertad y tranquilidad para recorrer la ciudad.

“Si este negocio no fuera tan seguro, yo no estaría de conductora”, explica Ana. “Yo me voy y sin miedo porque estoy convencida de que el miedo nos limita a hacer muchas cosas”, asegura Lidia.

Aunque aún permanecen estereotipos de género, de acuerdo a ciertas industrias, casos como el de Lidia, Ana y Concepción demuestran que las barreras para emprender son solo mentales. Los servicios de transporte privado representan una oportunidad de autoinclusión de la mujer a la economía formal, para que sean independientes y generen sus propios ingresos. En México el 10 por ciento de los conductores de la principal empresa de servicios de transporte privado son mujeres y en Estados Unidos representan ya el 15 por ciento.

¿Quién dice que las mujeres no sabemos manejar el coche, nuestra economía, pero sobre todo, nuestra vida? Con ellas, como conductoras, me siento mucho más segura y especialmente acompañada.

gloaezatovar@yahoo.com

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