Por Guadalupe Loaeza.

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Dice la revista The New Yorker en el texto titulado “American Demagogue”, que hace aproximadamente tres décadas, Howard Kaminsky, de la editorial Random House, llamó al “real-estate” (desarrollador de bienes raíces) y magnate Donald Trump a su oficina en la Quinta Avenida. Kaminsky llevaba consigo la imagen de una propuesta para la portada de su libro: Trump: The Art of the Deal. Trump se veía contento con la sugerencia. “Pero hay una cosa que quiero comentarle”, dijo. “Por favor ponga mi nombre muchísimo más grande”. Ahora los republicanos leen en muchas paredes: “Donald Trump” en letras muy grandes.

 

El daño ya está hecho. Gane o pierda Donald Trump la Presidencia de Estados Unidos, las secuelas de su discurso profundamente xenofóbico, sin duda, marcarán un nuevo capítulo en la forma en que Estados Unidos se aproximará a su diversidad. Desde que empezó su campaña para la candidatura del Partido Republicano, hemos visto con8 asombro, desconcierto, pero sobre todo, preocupación cómo ha ido ganando seguidores, incluso entre la gente más educada. Es cierto que no logra consenso entre los republicanos, sin embargo, sus congéneres no pueden negar que ese hombre tan violento e ignorante sea el candidato que más ha movilizado el voto duro. Nadie esperaba que tendría oportunidad de convertirse en el líder de facto del Partido Republicano y ahora muchos que están en su contra ya no saben qué hacer con él. ¿Cómo lo sabrían si existen escasas referencias históricas de una campaña como la suya? (No hay que olvidar la campaña como candidato independiente de Ross Perot en 1992). Por eso Trump es tan peligroso, porque sus discursos, dichos de esa manera tan coloquial, están plagados de ambigüedades, de veneno y, especialmente, de mala fe.

Muchos de los republicanos están tan preocupados con Trump que incluso han pensado en: “crear un tercer partido para competir en las elecciones presidenciales de noviembre con Trump, una apuesta muy arriesgada que dividiría el voto conservador y allanaría el camino al aspirante demócrata, previsiblemente Hillary Clinton. Los movimientos, en cualquier caso, se están acelerando a medida que el magnate va acumulando victorias”, según reportó el diario El País.

También los políticos mexicanos han empezado (¡por fin!) a preocuparse por la posibilidad de que efectivamente pudiera Trump llegar a la Presidencia de Estados Unidos. En julio de 2015, el Congreso mexicano condenó las declaraciones discriminatorias, denigrantes y xenófobas de Trump hacia México. Pero hace apenas unas semanas los secretarios de Estado evitaban contestar frontalmente a los dichos del magnate. La canciller Claudia Ruiz Massieu fue la primera en hacerlo en una entrevista con The Washington Post (27/02/16).

Por su parte el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal, dijo el martes por la noche en un discurso que es preocupante que Trump, a quien no se refirió por su nombre, haya sido capaz de imponerse por su carisma 5sobre los principios y valores y haya “hecho de la bravuconería algo que desplaza la sustancia. (…) La reversión que podríamos tener en el mundo, no sólo en la relación de América del Norte” podría ser irreparable, dijo en un evento de la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap). Más adelante agregó: “Es totalmente intransitable que en el país más importante del mundo prevalezca una visión aislacionista, xenofóbica y proteccionista. En su mismo discurso está contenida la inviabilidad y la falacia de lo que nos dice”. (La Jornada, 16/03/2016).

Para colmo de males, ahora Donald tiene la cara dura de amenazar con que podría haber disturbios si se le negara la nominación de su partido: “Si nos faltan 20 votos o 100 votos, o tenemos mil 100 y alguien tiene 500 o 400, porque tenemos bastante ventaja sobre todos, no creo que se pueda decir que no tendré (la nominación) automáticamente. Habrá disturbios”, señaló el magnate en una entrevista por la cadena CNN. “Va a haber problemas como nunca antes. Creo que podrían pasar cosas malas. Estoy representando a muchos, muchos millones de personas”, apuntó.

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Para terminar quiero compartir con los lectores lo que dice la Wikipedia (Enciclopedia libre) sobre lo que significa la palabra Xenofobia: “La xenofobia (del griego xeno, ‘extranjero’, y fobia, ‘temor’) es el miedo, hostilidad, rechazo u odio al extranjero, con manifestaciones que van desde el rechazo más o menos manifiesto, el desprecio y las amenazas, hasta las agresiones y asesinatos. Una de las formas más comunes de xenofobia es la que se ejerce en función de la raza, esto es el racismo”.

¡Que Dios nos agarre confesados…

gloaezatovar@yahoo.com

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