Por Guadalupe Loaeza.

IMG_2731Es evidente que la primera dama de Estados Unidos cuente con su propia agenda, incluso en los viajes oficiales que realiza al lado de su marido Barack Obama. (No hay que olvidar que Michelle es egresada de las escuelas públicas de Chicago, estudió Sociología y Estudios Afroamericanos en la Universidad de Princeton, es además graduada de la Escuela de Leyes de Harvard). Durante el viaje histórico a Cuba, Michelle tenía un objetivo preciso, dar a conocer en la isla su programa “Let girls learn” (Dejemos que las niñas aprendan), cuya finalidad es dar educación a 62 millones de niñas en todo el mundo que no tienen acceso a la escuela debido a las limitaciones financieras, físicas y culturales. Por lo que se refiere a Cuba todas las niñas y adolescentes asisten gratuita y de manera obligatoria al colegio hasta noveno grado, paralelamente a la enseñanza artística, la cual empieza desde que son muy pequeñas. Una de las primeras cosas que llama la atención al llegar a La Habana es descubrir, a la hora de la salida de los cursos, las calles y las plazas llenas de niñas y jóvenes que van y vienen perfectamente bien uniformadas (por lo general llevan falda de cuadritos), peinadas con sus moños de colores y sus mochilas en la espalda repletas de libros y cuadernos.

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Michelle Obama platicó con diez jóvenes estudiantes (dos estudiantes del preuniversitario Saúl Delgado, una del politécnico Antonio Guiteras, otras matriculadas en la Academia de las Artes San Alejandro, en el Instituto Superior de Arte y en la Universidad de La Habana) a propósito de su interés personal acerca de las experiencias educativas de la isla. El diálogo se dio en el complejo cultural habanero Fábrica de Arte cubano, de una forma fluida, cordial, pero sobre todo, entusiasta. Por su parte, las jóvenes le informaron a la primera dama, todo lo que se ha logrado en esa materia en la Mayor de las Antillas, “donde la voluntad política estatal posibilitó desde el triunfo de la Revolución que se alcanzara la plena participación de las jóvenes en la sociedad, escenario traducido en un país con acceso a la educación, la salud, el empleo digno y los derechos sexuales y reproductivos” (Jorge Legañoa, de Cubadebate). Las estudiantes le comentaron igualmente a Michelle la posibilidad que tienen al terminar sus estudios de especializarse en diferentes materias.

En seguida, Michelle escuchó sorprendida algunas estadísticas. En Cuba las mujeres representan el 48 por ciento de la fuerza laboral, 9 de 15 provincias cubanas tienen a una mujer frente al gobierno, igualmente las mujeres encabezan la administración de justicia y 8 de cada 10 profesionales de educación son mujeres. En lo que se refiere a los parlamentos, las mujeres representan el 48.86% y el 45.2% del Consejo de Estado. En otras palabras, Cuba es la cuarta nación del mundo con mayor representación femenina. Empoderadas como están las cubanas cuentan con todos los gastos médicos gratuitos, no en balde la expectativa de vida para ellas es superior a los 80 años, con una tasa de mortalidad materna de las más bajas del mundo. Además tienen derecho a una pensión por viudez, una licencia de maternidad retribuida, hasta un año después de nacido el bebé, y el derecho a la tierra y a recibir créditos bancarios. (¿Qué hubiera sido este país para las mujeres sin bloqueo?).

Imaginamos que después de este encuentro, Michelle Obama se sintió muy estimulada en relación a su propio programa. Si pensamos que 62 millones de niñas en todo el mundo no van a la escuela, es decir, no están recibiendo ningún tipo de educación, no saben leer ni escribir, es evidente que no se podrán valer por sí mismas ni tampoco podrán contribuir a su propio país. ¿Qué será de esas niñas, de esas mujeres y de esas ancianas totalmente marginadas? En su artículo publicado en theatlantic.com, Michelle Obama habla de cómo los cambios culturales pueden hacer que los países hagan mayores inversiones en la educación de las niñas, por lo pronto ella se compromete: “Como primera dama, como madre y como ser humano, no puedo abandonar a estas niñas y planeo mantenerme alzando mi voz en su nombre por el resto de mi vida. Planeo mantenerme pidiendo a los líderes mundiales que inviertan en su potencial y creen sociedades que realmente las valore como seres humanos. Planeo seguir llegando a los líderes locales, las familias y a las mismas niñas para crear conciencia sobre lo poderoso que es enviar a las niñas a las escuelas”.

No nos queda más que decir, qué envidia de primera dama…

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gloaezatovar@yahoo.com

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