Para la familia Figueroa Fischer.

Sofía, Alejandra, Inés, Ana Paula

Las que han de estar encantadas con la posibilidad de portar li-bre-mente en su enorme bolsa de piel 14 cigarrillos de marihuana, sin que sean detenidas, son las “niñas bien”. Y no es que todas sean adictas de esta hierba, sino que muchas de ellas sí suelen fumar su “churro” (pesa alrededor de 2 gramos), especialmente los weekends ya sea en Valle o en una reunioncita tipo petit comité, entre amigos. ¿Dónde la comprarán estas consumidoras tan lúdicas? ¿Les traerán la marihuana sobre pedido a su domicilio? ¿Quién se las proporciona? Si se limitan a venderles nada más 14 cigarrillos y ni uno más, ¿estarán de todas maneras penados por la ley?

En todo esto pensaba, el jueves pasado, en el patio central de la Secretaría de Salud, mientras el presidente Enrique Peña Nieto decía: “Se dejará de criminalizar el consumo. El aumento de la cantidad permitida también dará oportunidad de que queden en libertad los consumidores que actualmente se encuentran presos o sujetos a proceso por haber portado cantidades de marihuana inferiores a 28 gramos”. (Es decir más que Colombia o Perú, pero menos que Uruguay, país donde se permiten 40 gramos).

Por otro lado, pensaba que hasta la fecha no tenía conocimiento de ninguna “niña bien” aprehendida por haber portado, lo permitido entonces, más de 5 gramos de marihuana. O bien siempre se manejan con mucha cautela, o bien las relaciones de papi se ponen de inmediato en práctica acallando cualquier tipo de escándalo. Esta realidad contrasta con lo que dijo el subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, Roberto Campa, quien calculó que el 10% de los presos que purgan una condena por delitos contra la salud podría quedar en libertad de ser aprobada la iniciativa de la Presidencia (Reforma).

La verdad es que me dio gusto lo que se dio a conocer en ese evento, sobre la iniciativa presidencial en relación al uso médico y científico de la marihuana. Respecto a esta iniciativa el más feliz era Raúl Elizalde, padre de Grace, quien desde que inició el tratamiento, hace cinco meses, ha visto reducir en un 80% la intensidad y frecuencia de los 400 ataques epilépticos que padecía al día. “Es un gran ejercicio de justicia. Aunque no es el final de la carrera, es un paso muy importante”, dijo en su discurso tan conmovedor. Tengo entendido que el medicamento de Grace es sumamente caro por ser importado. ¡Qué extraño que importemos estos medicamentos, siendo México el mayor productor de marihuana de toda América Latina! Siendo así, ¿por qué entonces no se autorizará exportarla oficialmente tanto para fines médicos como para los lúdicos? Seríamos millonarios y habría menos muertos. En todo caso, Peña Nieto ya ofreció autorizar “medicamentos elaborados a base de marihuana y la investigación científica de la planta para producir remedios propios”. (El País).

En quien pensaba también durante el evento era en un personaje de triste memoria, en Felipe Calderón. Hay que reconocer que contrariamente a Peña Nieto, el ex Presidente le hizo la guerra al crimen organizado provocando con ello miles de muertos y más violencia dejando al país totalmente quebrantado. Él jamás pensó en este tipo de iniciativas, que aunque todavía están lejos de resolver el problema de fondo, son pasos fundamentales. Como dijo Peña Nieto en la tribuna de la Organización de las Naciones Unidas (ONU): “La guerra contra las drogas no ha logrado inhibir la producción, el tráfico, ni el consumo de drogas en el mundo”. Después de 10 años de violencia y más de 100,000 muertes relacionadas a la lucha contra el narcotráfico, no hay duda que ha sido: “un precio excesivo por el prohibicionismo”.

Me gustaría citar parte del discurso que le escuché al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dicho en Ciudad Juárez el 23 de febrero que tiene que ver no con las niñas bien, sino con las mujeres que han sido encarceladas injustamente por haber portado más de 5 gramos de marihuana: “Se trata de terminar con situaciones en las que, por ejemplo, y esto suena a veces hasta dramático, mujeres madres, primo-delincuentes, no armadas y portadoras de pequeñas cantidades, purgan penas desproporcionadas, con altos costos no solo económicos, sino principalmente sociales”.

Por último, me pregunto, ¿cuántos días les durarán los 14 cigarrillos a las “niñas bien”? Ahora que se legalice esta cantidad de marihuana, ¿les pedirán a sus invitados que lleguen a sus fiestas con sus respectivos “churros”? Si así fuera, por lo que a mí respecta, estoy más puesta que un calcetín…

gloaezatovar@yahoo.com

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