Por Guadalupe Loaeza

2Seguramente, hoy 10 de mayo, la mamá más recordada por los mexicanos será Mary Anne MacLeod de Trump, madre del precandidato a la Presidencia de Estados Unidos por los republicanos. Algo nos queda clarísimo, que no nos valen “madres” las declaraciones respecto a México de Trump. Todo lo contrario, un personaje tan emblemático en nuestro país como Vicente Fernández fue muy contundente en su último concierto cuando dijo al micrófono: “le voy a escupir la cara, le voy a mentar la madre”.

Curiosamente, Mary Anne nació, precisamente, el 10 de mayo de 1912, en la isla de Lewis al oeste de Escocia inmigrando a Estados Unidos cuando tenía 18 años y hablaba gaélico escocés. ¿Cómo habrá sido la relación entre madre e hijo? ¿De qué manera habrá influenciado la personalidad de Mary Anne en su educación? ¿Por qué si Donald la adoraba como ha declarado en diferentes foros, cuando se refiere a las mujeres lo hace de una forma tan misógina? ¿Qué tanto se parecían entre sí? ¿Qué tan cómplices eran entre los dos? ¿Era tierna con su hijo o todo lo contrario? ¿Qué hubiera dicho Freud de esta relación?

Cuando era apenas un adolescente, la señora Trump le regaló a su hijo una biblia, la cual conserva hasta la fecha como su gran tesoro: “En ella escribió mi nombre, y mi dirección, por eso me es tan especial”. Mary Anne era una mujer sumamente religiosa. “Ten confianza en Dios y sé tú mismo”, era uno de sus constantes consejos. Lo que nunca se imaginó Mary Anne fueron las dos caras totalmente opuestas de su recomendación, por ser Donald precisamente él mismo, es odiado por millones de detractores y, a la vez, amado por sus seguidores.

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Una de las convicciones que tal vez la madre de Trump le metió en la cabeza a su hijo es el poseer, genéticamente hablando, un “don”. Así como los monarcas solían estar convencidos de haber nacido con una gracia especial, así mismo está convencido Trump. “Tengo un don natural. Está en mis genes. Desde que nací poseo una habilidad innata. Está en mi DNA. Cuando pienso en mí de cuando era adolescente, soy básicamente el mismo que ahora. Mi temperamento no ha cambiado un ápice”, afirma el todavía precandidato.

Los invito a imaginar, hoy día de las madres, lo que quizá le decía esta mamá a su hijo cuando era apenas un niño. “Eres mi rey. Tienes una misión en la tierra. Naciste especial. No eres como los otros. Tendrás muchas envidias, pero al mismo tiempo mucha gente que te aclamará. Nunca te olvides que eres un Trump”.

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El día más triste de la vida de Donald fue cuando su madre, Mary Anne MacLeod de Trump, murió en New York City en el 2000, a los 88 años. En su obituario decía que había sido una esposa pero sobre todo, una madre ejemplar. Asimismo, se destacaba su espíritu altruista y su trabajo en Jamaica, Queens, para el hospital y como gran colaboradora de Woman’s Auxiliary of Jamaica Hospital y The Jamaica Day Nursery. Además, todo el mundo la recordaba por las grandes cantidades de dinero que aportaba a diferentes instituciones. No hay que olvidar que su marido, Fred Trump, había acumulado una fortuna de “300 million”, la cual ha sido incrementada a “10 billion” por su hijo Donald, según Business Insider. Religiosa y tradicional era Mary. Según Donald: “estaba obsesionada con todo aquello que tenía que ver con la reina (de Inglaterra) se podía quedar frente a la televisión durante horas y ver los reportajes y programas especiales alrededor de este personaje. Le tenía una enorme admiración a la reina” (CNN).

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En 2008 Trump viajó a Escocia para conocer el lugar donde había nacido su madre y al mismo tiempo encontrarse con su familia. Se emocionó tanto de reencontrar sus raíces que de inmediato ordenó construir un campo de golf de lujo que costaría “1 billion” en honor a su madre. “Quería hacer algo muy especial para mamá” (The Guardian).

Muy cerca de la capital de Stornoway (Escocia), aún viven muchos primos de Donald Trump, mismos que están perfectamente informados de su trayectoria y su campaña para llegar a ser candidato a la Presidencia. Por irónico que parezca y a pesar del entusiasmo que demostró Trump al conocerlos, muchos de ellos no nada más no lo quieren sino hasta sienten cierta vergüenza e irritación por el parentesco. Además de encontrarlo demasiado intolerante, opinan que su comportamiento es muy cuestionable.

Hoy, no podíamos dejar de hablar de una de las mamacitas más malamente recordadas en nuestro país, por haber engendrado a un verdadero monstruo.

gloaezatovar@yahoo.com

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