Por Guadalupe Loaeza.

orlando7No hay palabras para calificar la matanza que padeció Orlando. No hay palabras para describir tanto dolor por la muerte de 49 personas y 53 heridos, que se encontraban, la madrugada del domingo, en el club nocturno gay Pulse. Y no hay palabras que puedan consolar a familiares y amigos de las víctimas, entre ellas 4 mexicanos muertos. “Los primeros indicios apuntan a un único tirador, que murió abatido por la policía. El atacante, identificado como Omar Siddique Mateen, era un ciudadano estadounidense de padres afganos. (…) El presidente Barack Obama calificó la masacre como un ‘acto de terrorismo y odio’” (El País). Por su parte, Mir Siddique, padre de Omar, declaró a la cadena NBC que el motivo del ataque nada tiene que ver con la religión, sino con su terrible homofobia.

¿Por qué sabía Omar Siddique que esa noche Pulse celebraba su noche latina? A pesar de su homofobia, ¿solía asistir a la discoteca más popular entre la comunidad gay de Orlando? ¿El hecho de que la mayoría de los asistentes hubieran sido de origen latino fue un motivo más para que Omar se atreviera a cometer el peor atentado en los Estados Unidos desde el 11 de septiembre? ¿En qué medida los discursos homofóbicos y xenófobos de Trump influenciaron a este sujeto, investigado en dos ocasiones por la FBI? El hecho de que su país se encontrara en pleno proceso de campañas presidenciales, ¿acaso fue una razón más para cometer semejante locura? Y por último, ¿qué habrá pasado por la cabeza de Omar, de 29 años, vigilante de seguridad de la empresa G4S con permiso para llevar armas, divorciado con un hijo de tres años y residente de Port Saint Lucie, localidad situada a 200 kilómetros de Orlando, segundos antes de tomar su rifle de asalto y su pistola corta para dirigirse a la discoteca?

Seguramente en esos momentos todavía se encontraba muy indignado, había estado recientemente en el centro de Miami y había observado a dos hombres besándose en la boca, frente a su entonces esposa e hijo. Dice el padre de Omar que esto lo enfureció sobremanera. “No era una persona estable”, dijo su ex esposa. Debido a los golpes que le daba durante su matrimonio, duró nada más unos meses. Uno de sus ex compañeros de trabajo, Daniel Gilroy, declaró a Los Angeles Times que Omar: “era peligroso, no le gustaban los negros, las mujeres, las lesbianas ni los judíos”. Características con las que cuenta la mayoría de los homofóbicos.

No hay duda que la homofobia es un mal que se encuentra en muchas sociedades, especialmente la mexicana. No hace mucho, el 24 de mayo, también hubo una matanza en Xalapa de cuatro personas, en el bar gay Madame. Cuando el centro nocturno se encontraba con mayor afluencia, cerca de la medianoche, de pronto irrumpieron en el bar cuatro hombres armados y encapuchados. Armados con fusiles AK-47 y AR-15 empezaron a disparar por doquier. “Estaba en uno de los sillones, a un amigo le dieron en un brazo, ambos corrimos hasta el baño, hasta el fondo del antro, la sangre en el piso nos hizo resbalar. Además del miedo todo ocurrió entre gritos y el ruido de la música que nunca se detuvo”, narró uno de los clientes (Reforma).

Intolerancia y homofobia vienen juntos y pegados. Leamos algunos ejemplos: “Hace poco el presidente de México, Enrique Peña Nieto se declaró a favor del matrimonio gay y a pesar de que varios lo aplaudieron hay quienes arquean las cejas a su nueva postura y hasta ponen en entredicho su orientación sexual. ‘Pobrecito, ¿qué asesores tendrá el pobre? Es un error garrafal, otro engaño más. No será que anda buscando un Gavioto en vez de una Gaviota’, expresó al respecto el obispo de la Diócesis de Culiacán Jonás Guerrero Corona en un audio que circula en las redes sociales” (Entravision).

Precisamente el domingo pasado, una vez que todo el mundo se enteró de la tragedia de Orlando, un funcionario de la Secretaría de Desarrollo e Integración Social (Sedis) de Jalisco, José de Jesús Manzo Corona, escribió un tuit: “Lástima que solo fueron 50 y no 100″. El mismo día, el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, ordenó la destitución del funcionario.

Me uno al duelo de los familiares y parejas de todas estas víctimas y digo, como una denuncia y como un gesto de solidaridad, desde mi ronco pecho: “Todos somos gay”.

gloaezatovar@gmail.com

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