Por Guadalupe Loaeza.

Para Sergio Aguayo.

3¿Cómo es posible que el prólogo escrito por Carmen Aristegui, del libro La Casa Blanca de Peña Nieto, cuyo reportaje ha ganado el Premio Nacional de Periodismo y el de la Fundación García Márquez, sea ahora causa de la demanda por daño moral por Joaquín Vargas, presidente de la cadena MVS? ¿Cómo es posible que el mismo empresario, demande así mismo, a la Editorial “Grijalbo”, quien por cierto ya ha vendido 15 mil ejemplares de la espléndida investigación de Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera, Irving Huerta y Sebastián Barragán? Y, ¿cómo es posible que se le exija a la periodista una indemnización cuyo monto se desconoce aún y a la editorial Penguin Random House que retire de circulación los ejemplares que no hayan sido vendidos y que nunca más se mencione en ninguna entrevista el prólogo? Por todo lo anterior, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en la persona del relator Edison Lanza, expresó: “Quiero manifestar una preocupación por la demanda vinculada a este episodio que viene investigando la periodista por el efecto amedrentador que tiene en la periodista y porque además está acompañado por un pedido de censura y supresión de contenido”. Líneas abajo, se aclara que: “Preocupa que se solicite que se suprima un capítulo del libro. Es algo bastante inédito porque cualquier orden de censura o de suprimir contenido está prohibida por la Convención (Americana sobre Derechos Humanos)”.

5¿Sabrá todo esto Joaquín Vargas? Supongo que Vargas, empresario exitoso, ha de tener espléndidos abogados y asesores. Supongo que se ha de haber reunido con ellos para hablar sobre el asunto con el fin de tomar este tipo de decisiones no sin antes protegerse. Y supongo que no descansará hasta que el prólogo no sea retirado por completo de la obra. ¿Qué opinará el director de MVS sobre la libertad de expresión? ¿Qué pensó cuando escuchó al presidente Peña pedir perdón por la Casa Blanca? Si aprobó este gesto de “humildad” y de autocrítica por parte de EPN, ¿acaso no querrá decir que la investigación daba en el clavo? Como dijo Fernando del Paso, Premio Cervantes: “Si una persona considera que debe disculparse significa que se considera culpable”.

Respecto al perdón de Peña Nieto y de la demanda de MVS, resulta interesante releer el prólogo de Aristegui, del libro La Casa Blanca de Peña Nieto, ya que a la distancia su contenido adquiere otro cariz. Leamos algunos fragmentos. En la página 11, párrafo 4 se lee: “La primera reacción de Peña Nieto, ante la publicación del reportaje, fue de disgusto. Trató de minimizar su contenido. En una primera declaración, en medio de un viaje a China, dijo que la información tenía ‘imprecisiones’. Nunca dijo a qué se refería, y tampoco volvió a referirse así al tema. El reportaje era, por demás, contundente”. Una vez que estalló el escándalo, ¿por qué en ese momento el presidente de la República no pidió perdón a los mexicanos? ¿Por qué esperó casi año y medio? Y, ¿por qué mandó a su esposa frente a los medios para justificar la compra de la Casa Blanca en 7 millones de dólares? Me temo que nunca lo sabremos. Debería de escribirse otro libro que se intitule La casa negra, con otro prólogo.

En relación a las consecuencias para el equipo de investigación y despidos con excusas absurdas, leemos en la página 13, párrafo 3: “Los periodistas que formamos parte directa del equipo que realizó las investigaciones sobre la casa blanca y los demás miembros del programa noticioso en el cual debió haberse divulgado originalmente el reportaje fuimos sometidos a una grotesca maquinación cuyo único propósito era sacar el programa del aire. Todo el grupo de producción y contenidos fue despedido de manera fulminante, por la simple razón de formar parte del programa, cuya directora había rechazado, categóricamente, la aplicación de nuevos ‘lineamientos editoriales’ que pretendían imponer, a sabiendas de que no aceptaríamos un sometimiento editorial vergonzoso y humillante”.

El prólogo comprende 29 páginas, las cuales nos dan mucha luz alrededor de un caso que sigue abierto, a pesar de perdones y denuncias. Como dice Carmen Aristegui en su último párrafo: “A fin de cuentas, el reportaje de la casa blanca nos ha salido caro a todos. Creo, sin embargo, que ha valido la pena. Por lo menos para los periodistas”.6

Y yo, agregaría, para la libertad de expresión y la sociedad mexicana.

A continuación, pueden leer el prólogo de la ”La casa blanca de Peña Nieto”, de la periodista Carmen Aristegui:

http://bit.ly/29X3y3Q

Documento anexo: Respuesta del Sr. Joaquín Vargas

Sr. Director:

Me refiero a las afirmaciones realizadas por la Señora Carmen Aristegui, publicadas en su prestigiado diario el pasado viernes 22 de julio. En este artículo, la periodista reitera que su separación de MVS Radio fue motivada por su investigación sobre la llamada “Casa Blanca”. En él acusa a “un empresario de los medios de comunicación” de participar en “la maquinación para expulsar a todo un equipo de periodistas del aire”. La autora ha repetido esta falsa tesis en foros internacionales y en el prólogo del libro “La casa blanca de Peña Nieto”.

Vale la pena recordar que el 4 de septiembre del año pasado, la Señora Aristegui publicó en el periódico Reforma el artículo “La Casa Blanca de EPN”, haciendo la misma acusación. A lo que el director de Noticias MVS replicó con firmeza y argumentos contundentes. En aquella ocasión la periodista prefirió quedarse callada y no contraargumentar.

La relación entre MVS y la conductora no acabó por intrigas ni “maquinaciones”. Así lo he dicho y lo seguiré afirmando. Carmen Aristegui abusó de la confianza depositada en ella cuando comprometió a MVS en alianzas con terceros, sin tan siquiera, consultarlo con la administración de la empresa. Éste es el motivo del rompimiento y no el contenido de sus investigaciones. Cabe señalar que suerte semejante hubiese seguido cualquier ejecutivo, periodista o conductor de la empresa que cometiese acto similar. La demanda mercantil promovida por MVS en abril de 2015 se refiere a ese abuso de confianza.

En respuesta, la Señora Aristegui ha imputado a mi persona falsedades y diversos calificativos dañando mi honor y prestigio. Como si lo anterior fuese poco, la conductora ha llegado al extremo de alimentar con mentiras su fantasiosa tesis sobre las razones que motivaron su salida, es por esas mentiras que procedí hace dos meses a presentar la demanda por daño moral, de la que hoy se duele.

No faltó quien me aconsejó callar y “dejarla pasar” frente a las acusaciones que Carmen Aristegui me imputa. Nunca he sido de esa idea y lo he acreditado fehacientemente en circunstancias extremas y de cara a la opinión pública. Sé que tengo la razón y digo la verdad, por ello promoví la demanda que en su parte esencial invita a la conductora a probar sus afirmaciones o a retractarse públicamente. Si a ella lo que le preocupa es el dinero, a mí lo que me ocupa es mi prestigio. Estoy consciente que la buena fama es uno de los pocos bienes que puedo llevarme a la tumba.

Finalmente una importante precisión respecto a Editorial Grijalbo (Penguin Random House). Simplemente solicité al Poder Judicial que, en caso de que la sentencia me sea favorable, las próximas ediciones del libro se publiquen sin el prólogo injurioso a mi persona. El resto del contenido del libro no es motivo de mi demanda, sino producto de una extraordinaria investigación periodística.

Atentamente

Joaquín Vargas Guajardo

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gloaezatovar@yahoo.com

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