Por Guadalupe Loaeza

4¿Qué hubiera pasado si la presidenta electa, Dilma Rousseff, hubiera asistido a la inauguración el 5 de agosto de uno de los acontecimientos más importantes y esperados en todo el mundo: los Juegos Olímpicos de Río 2016? ¿Qué hubiera pasado si la hubiera acompañado el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, compañero de izquierda del Partido de los Trabajadores y uno de los grandes negociadores para que se llevaran a cabo los Juegos Olímpicos en Río? ¿Qué hubiera sido mejor para su imagen, el haber asistido o no? De haber optado por asistir, ¿les hubieran chiflado tanto o más que al presidente interino, Michel Temer? Fora Temer!, vociferaban las multitudes en el estadio de Maracaná. Si no hubiera sido por los fuegos artificiales y la música que inició inmediatamente después de inaugurados los Juegos de la XXI Olimpiada, seguramente uno de los estadios más grandes del mundo se hubiera venido abajo por tantas rechiflas y abucheos.
Se estima que 3,000 millones de personas vieron por televisión el evento de la inauguración de los Juegos Olímpicos, lo cual quiere decir que Dilma brilló por su ausencia ante buena parte del planeta tierra, así como Michel Temer quedó en ridículo con el mismo número de espectadores.

La primera mujer presidenta de Brasil de 68 años enfrenta un juicio político, un impeachment supuestamente por maquillar las cuentas públicas y violar la ley fiscal. “Yo fui electa por 54 millones de brasileños. Ahora, con este juicio en mi contra, lo que está en juego es el respeto a las urnas, a la voluntad soberana del pueblo de Brasil, a la Constitución. Están en juego las conquistas de los últimos 13 años”, dijo Dilma en su último discurso como presidenta de Brasil, quien afirma que “El destino siempre me reservó muchos y grandes desafíos. Algunos parecían imposibles, pero conseguí vencerlos. Yo sufrí la tortura, ahora sufro otra injusticia. Lo que más duele es percibir que estoy siendo víctima de una farsa jurídica y política”. A los 23 años, Dilma como guerrillera fue encarcelada por tres años.

Dilma dio una entrevista al diario estadounidense The New York Times en la que se preguntó a sí misma por qué querían que renunciara: “Porque soy mujer y porque piensan que soy frágil. Y no lo soy, así no ha sido la historia de mi vida”, se respondió al afirmar que todo se trataba de una “farsa sexista”. Lo anterior tiene que ver con lo que también dijo ante el Congreso cuando asumió la Presidencia de Brasil: “Vengo a abrir puertas para que muchas otras mujeres puedan, en el futuro, ser presidentas”, dijo aquel 1o. de enero de 2011. “Y para que -en el día de hoy- todas las mujeres brasileñas sientan el orgullo y la alegría de ser mujer”.2

Dilma no está sola. Mañana miércoles a las 12 horas, nos reuniremos en la Embajada de Brasil muchas seguidoras de la ahora víctima para expresar nuestro apoyo y solidaridad con la presidenta de Brasil. He aquí lo que dice la convocatoria titulada “Todos somos Dilma”, cuya responsabilidad es de Amalia Dolores García Medina: “Un grupo de mujeres mexicanas indignadas por la brutal violencia política desatada contra la primera mujer presidenta de Brasil Sra. Dilma Rousseff, llamamos a las mujeres y hombres, comprometidos con la democracia y el respeto a los derechos humanos de las mujeres a frenar la legalización de un ‘Golpe de Estado’ que pretende llevarse a cabo en el Senado de la República de Brasil a partir de la llamada fase final del juicio político para destituir (impeachment) a la Presidenta Dilma Rousseff, mismo que dará inicio el próximo 25 de agosto”. Hay que decir que por más que han tratado de involucrar a Dilma en hechos de corrupción, “no se ha comprobado nada que la ligue a ello, por el contrario desde que ella tuvo conocimiento de los actos de corrupción por funcionarios de su gobierno destituyó a los señalados e inició investigaciones para aclararlos. Por ello también hacemos una petición a las y los Senadores y Diputados de Brasil para que no permitan que se consuma una arbitrariedad cargada de misoginia contra la Presidenta Rousseff”.1

Dilma Rousseff debería de ganar en estas Olimpiadas la medalla de oro por ser la primera mujer presidente de Brasil que se enfrenta a una injusticia de ese tamaño.

gloaezatovar@yahoo.com

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