Por Guadalupe Loaeza.

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México me da vergüenza. Mi Presidente me da vergüenza. El desempeño de los deportistas mexicanos en las Olimpiadas Río 2016 me da vergüenza. La falta de cultura del deporte me da vergüenza. La corrupción y la impunidad en mi país me dan una profunda vergüenza. La violencia y la inseguridad que se respira en cada rincón de la República mexicana me dan vergüenza. Los destrozos, en todos los órdenes, que causan las manifestaciones de los maestros de la Coordinadora me dan vergüenza. Las telenovelas mexicanas que siguen día a día millones de televidentes me dan vergüenza. El estado lamentable de las calles de la Ciudad de México me da vergüenza. Las más recientes declaraciones de Norberto, respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo, y su tinte de pelo negro azabache, me dan vergüenza. La epidemia de obesidad que padecen los niños y adultos mexicanos me da vergüenza. La contaminación que respiramos, día a día, los capitalinos me da vergüenza. La desesperanza y la falta de oportunidades de millones de mexicanos respecto a su porvenir me da vergüenza. La desigualdad y la pobreza cada vez más evidentes me dan vergüenza. La violencia contra las mujeres me da vergüenza. Saber que a muchos ciudadanos les robaron el futuro me da vergüenza. Saber que le voy a dejar un país en ruinas a mis nietos me da mucha vergüenza. Todo lo anterior lo saben nuestros gobernantes, y a ellos no les da vergüenza.3

No me gusta sentir tanta vergüenza y sin embargo no lo puedo evitar. Sentirla tan vivamente en mi fuero interno me provoca culpa y mucha fatiga. Nunca antes me había sentido tan avergonzada respecto a una realidad frente a la cual me asumo totalmente impotente. Para entender mejor esta palabra que tanto me mortifica, leo, en el Diccionario María Moliner, su significado: “Vergüenza: Sentimiento penoso de pérdida de dignidad, por alguna falta cometida por uno mismo o por persona con quien uno está ligado, o por una humillación o insultos sufridos”.20160812 (1)

En efecto, sentí en carne propia la humillación que ha de haber sufrido Misael Rodríguez, el único deportista mexicano que ha logrado en los Juegos Olímpicos 2016 una medalla de bronce, al pasar a la semifinal de peso mediano. No quiero imaginarme la vergüenza que sentía Misael cada vez que pasaba su “bote” a los pasajeros de los camiones y de las calles de la Ciudad de México para recaudar fondos para poder asistir al Mundial de Qatar y conseguir un lugar en las Olimpiadas de Río de Janeiro (Cancha, 16 de agosto). Ignoro quién es responsable de este abandono inaudito en el que tienen a los atletas mexicanos, si en el caso de Misael, Alfredo Castillo, director de la Conade, retiró los recursos gubernamentales para evitar más corrupción o se gastó el dinero por llevar a la Olimpiada a su novia; o si fue la culpa de la Federación Mexicana de Boxeo a la que la tiene sin cuidado en qué estado se encuentran los boxeadores mexicanos. ¡Qué vergüenza!4

Pero más vergüenza me dio todavía la declaración desvergonzada de Peña Nieto por lo publicado por The Guardian, respecto a que Pierdant pagó, en 2014, el predial del departamento de La Gaviota en el complejo Ocean Club, en Florida, por más de 29 mil dólares.20160814

Como si no hubiera tenido la menor importancia, le dijo a López Dóriga, sin la menor vergüenza: “Es un amigo que está allá y que, efectivamente, le hizo un favor. Una única ocasión de 11 años que tiene la propiedad, en una única ocasión porque mi esposa estaba aquí y le dijo: ‘¿Oye, puedes cubrir el impuesto predial? Yo te lo cubro aquí’. Como de hecho ocurrió”.

Imaginemos cómo le dijo Angélica Rivera a Pierdant en sus palabras. “Oye, Richard, ¿no te importa si me pagas mi predial de mi depto en Miami? Ay, qué lindo, ¿de veras me harías el favorcito? Ya sé que lo puedo pagar por Internet, pero ¿sabes qué?, me da mucha flojera. Además, siempre me hago bolas con la web y con los cheques electrónicos. Ya sabes cómo son los gringos, si no pagas puntualmente, no dejan de fastidiarte. ¿De veras no te importa? Híjole, Ricardo, qué buena onda eres. Oye, pero seguro te pago, ¿eh? ¿Cómo qué no?”.

¡Qué vergüenza!

gloaezatovar@yahoo.com

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