Por Guadalupe Loaeza.

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Ahora sí, los ricos mexicanos, (más no los multimillonarios) llegaron hasta su “límite psicológico” emo-cio-nal-mente hablando, debido a que el peso rebasó por primera vez en la historia, los 20 pesos por un dólar. “Nuestra moneda es la más madreada de todos los países emergentes”, exclaman algunos empresarios de cierta edad al mismo tiempo que se jalan los pocos cabellos que aún les quedan. “Y todo es por culpa del imbécil de Trump, entre más sube en las encuestas, más baja nuestra moneda. Para colmo el petroleó ya vale peanuts”, lamenta uno que otro nuevo rico desde su celular nuevo Iphone 7 por el que pagó, apenas el sábado pasado, más de 20 mil pesos. “Mi amor, tenemos que dar por cancelado el depa de Miami. Ahora sí ya no lo puedo pagar”, comentan tristísimos, centenas de maridos sintiéndose cada vez más empobrecidos. “Híjole, esa sí que es una mala noticia. Para colmo, mi amorcito, todavía no pago mi American, debo como tres mil dólares…”, responde la esposa con voz y manos temblorosas.

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Como en 1982, y a raíz de varias devaluaciones que se dieron durante el último año de José López Portillo, hoy por hoy, los ricos mexicanos están igual de furiosos e indignados contra el gobierno mexicano. Como en aquella época, una vez más se sienten defraudados, pero, sobre todo, están súper alarmados por lo que pueda suceder en el país en el caso de que ganara el candidato Republicano, Donald Trump. Es evidente que muchos de ellos aseguran, desde ahora, que para las votaciones del 2018, votarán por Margarita Zavala y nunca más por un priista y menos por un perredista. A pesar de que algunos de ellos, llegaron a cometer el craso error de votar por López Obrador, actualmente ni mencionan su nombre y menos el de su partido.

Hemos de decir que después de tantas crisis y desengaños gubernamentales, muchas de estas señoras ricas han aprendido a adaptarse y a enfrentar todo tipo de turbulencias económicas y políticas. Ahora las toman con cierta filosofía y como sin duda están mejor informadas que solían estarlo anteriormente, ahora se consuelan al compararse con países como Venezuela, Argentina o  incluso con algunos países de Europa. “Por lo menos nosotros no padecemos actos de terrorismo como en Francia o en Bélgica” comentan en sus comidas. Lo que sí las deprimió al máximo, como al resto de los mexicanos, fue la visita de Trump. “No lo puedo creer. Te lo juro que no lo puedo creer. I just can´t beleive it!”, repiten una y otra vez ya sin encontrar más argumentos porque de plano ya no tienen… Para no dejarse caer en un pesimismo sin fin, la más entusiasta les propone a sus amigas en un tono festivo: “Las invito a todas con su respectivo a mi casa el 8 de noviembre para ver las elecciones de Estados Unidos. No es por presumir, pero tengo una tele de más de 90 pulgadas deHigh Definition en la que se ve la imagen in-creí-ble. Les prometo prepararles una cena de-li-cio-sa con quesos franceses, vinos californianos y muchos macarons home made de todos los sabores. Podemos invitar a algunos analistas de política internacional y hasta le podemos decir que venga a Luis Tellez y a Jaime Serra Puche que es muy amigo de mi marido y que estuvo con todo lo del TLC. ¿Qué les parece?”, pregunta feliz de la vida por su maravillosa idea.  Todas las presentes aplauden la iniciativa y las más ricas y generosas proponen poner los vinos y uno que otro postre. Claro que no falta la que dice: “Mil disculpas, pero no podré acompañarlas. Para vivir más intensamente las elecciones, mi marido y yo tenemos planeado irnos a Nueva York al depa de mi hijo. Pero si quieren comparto con ustedes esos momentos históricos a través del Skype”… Todas vuelven aplaudir la propuesta.

De que tienen recursos las ricas, no nada más monetarios, los tienen todos, para no “azotarse” como siguen diciendo. Devaluaciones o no devaluaciones siempre están inventando algo: una venta devintage, un viaje a Machipichu cuyos boletos fueron adquiridos con mucha antelación, nuevas clases de Yoga, renta de su casa de Valle por el sistema airbnb,organizar un viaje con los amigos de toda la vida, al Cervantino en Guanajuato o un crucero, según ellas, re-ga-la-do a Disneylandia con todos sus nietos. Se tienen prohibido deprimirse, dejarse ir, engordar, pero, sobre todo, envejecer, no respecto a su físico, sino en relación a su espíritu. Para ello, no dejan de ir a misa los domingos y siempre que pueden participar en alguna asociación filantrópica. Contrariamente a ellas, los más “azotados” son sus maridos a los que ya les cayó el veinte de que, entre más ricos, en un país, cada vez más pobre, la factura que tienen que pagar es cada vez más elevada y arriesgada.

gloaezatovar@yahoo.com

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