Por Guadalupe Loaeza.

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Después del primer debate del lunes pasado entre los candidatos a la Presidencia de Estados Unidos, no hay duda de que Hillary Clinton se fortaleció, el peso se revaluó y Trump se debilitó. Este último apareció ante más de 80 millones de teleespectadores de Estados Unidos, más los que vieron el cara a cara en todo el mundo, como un hombre debilitado, enojado, frustrado, sin preparación, pero sobre todo, vulnerable. Hasta lástima me dio. Conforme avanzaba el enfrentamiento Trump se iba haciendo de más en más chiquito.

Hay una regla no escrita para los debates, no interrumpir a tu contrincante. ¡La primera vez en la historia de un país norteamericano que compite una mujer, y Trump la interrumpió más de cincuenta veces! Así corroboramos que el candidato republicano además de ser racista, homófobo, xenófobo, narcisista, tramposo, mentiroso, es un patán machista.

Por su parte, Hillary nos confirmó lo que muchos ya sabíamos, que está más que preparada para gobernar el país más poderoso del mundo y que tiene más de 300 millones de habitantes.

Con su traje rojo y una actitud que inspiraba confianza, debatió con su contrincante con profundo conocimiento de los temas que abordaban, como si le estuviera dando clases. Sus argumentos eran claros, contundentes y confiables. Yo sí querría una Presidenta así. Una Presidenta con visión, con liderazgo y con temple. Es conocido que Hillary sabe escuchar y que tiene una enorme capacidad para adaptarse a los cambios. Cuando era secretaria de Estado le dio la vuelta al mundo varías veces, negociando la paz, acuerdos comerciales, liberando rehenes y viendo por los derechos de las mujeres.

Desde que era estudiante en la universidad de Yale ya trabajaba en favor de la mujer. No recuerdo otra política que haya luchado tanto para impulsar políticas en apoyo a las niñas y a las mujeres. Desde que Bill Clinton era Presidente, Hillary apoyaba la reforma del sistema de salud y políticas de igualdad de género. No me sorprendió que la candidata demócrata haya ganado el debate.
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“You were great!”, le ha de haber dicho su marido al felicitarla orgulloso, mientras la escuchaba reprocharle a Trump el que nunca pagara impuestos seguramente se ha de haber reenamorado de su best friend como la llamó en su último discurso: “I married my best friend”. Para Chelsea su madre ha de ser más que su heroína, su wonder woman. ¿Qué sentirán sus nietos cuando les digan que su abuelita no es como la de Caperucita Roja sino su Commander in Chief? Y su yerno no tendrá más que cuadrársele. Qué gran mujer Hillary Clinton. Por último, qué habrá pensado, después del debate, Peña Nieto: “¿Ahora cómo le haré para que venga a México?”.

5Por lo que se refiere a Mr. Pig, es decir Trump, me pregunto qué tanta influencia tiene sobre él Rudolph Giuliani, seguramente muchísima y nada desinteresada. Me refiero al exalcalde de Nueva York, ese que fue contratado por Andrés Manuel López Obrador para asesorarlo en temas de seguridad.

Mr. Pig fue tan “balconeado” por Hillary que espero que el debate haya servido para abrirle los ojos a los indecisos, pero sobre todo para motivar que la comunidad latina salga a votar. Generalmente los republicanos tienen un perfil más militante, más fanático incluso, por lo que los demócratas no pueden confiarse de un triunfo seguro de Hillary. Tienen que salir a votar. Allí está por ejemplo el movimiento #DilesQueVoten. Esta organización está impulsada por grupos de hispanos en Estados Unidos y pretende que los mexicanos en México, los centroamericanos en Centroamérica, y en general que todos los latinos en sus países promuevan con sus familiares y amigos que viven en Estados Unidos que salgan a votar. No es un tema menor, de los 55 millones de latinos que viven del otro lado del Río Bravo, 25 millones pueden votar, según los datos de esta organización.7

Estoy convencida de que alguien como Donald Trump no puede gobernar un país, mucho menos Estados Unidos. No tiene valores, carece de escrúpulos. No olvidemos que Mr. Pig tuvo incluso la poca hombría de amenazar a la candidata Clinton con revelar información de su vida privada y peor, de la vida privada ¡de su esposo! Lo que lo hace aún más cobarde.

Este fue el primero de tres debates, que los que vengan sigan dando más información a los electores, revelándonos las luces de Hillary así como las porquerías de Trump.

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gloaezatovar@yahoo.com

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