Por Guadalupe Loaeza

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Por más que la Academia Sueca ha intentado comunicarse con el Nobel de Literatura 2016, Bob Dylan, no le ha sido posible hablar con él personalmente. Van cuatro veces que lo han buscado y nada. La verdad es que Sara Danius, la secretaria de la Academia cuya responsabilidad es elegir, año con año, al ganador del Nobel, ya no sabe si insistir o desistir. Además de no haberse manifestado Bob, en sus últimas presentaciones, como la que recientemente tuvo en Las Vegas, no ha dicho ni pío del premio, el cual debe recoger en Estocolmo este 10 de diciembre. “Tengo el presentimiento de que Bob Dylan puede venir. Puedo equivocarme y claro que sería una pena que no viniese, pero en cualquier caso la distinción es suya y no podemos responsabilizarnos de lo que pase ahora. Si no quiere venir, no vendrá, será una gran fiesta igual”, afirmó Danius. (El País, 17 de octubre 2016).

¿Por qué no ha contestado Bob Dylan a las llamadas de la Academia? ¿Qué estará pensando Dylan respecto al premio otorgado por primera vez con el Nobel de Literatura a un cantautor? ¿Siente que se lo merece o no? 10Su mutismo, ¿se deberá a que está aterrado por lo que se refiere al acoso que se le espera alrededor de la prensa, las entrevistas y al fervor de sus fans de todo el mundo? Bob Dylan siempre ha dicho que no es ningún ícono de la década de los sesenta. Que no se siente una celebridad y que odia todo lo que tenga que ver con el sensacionalismo. Odia a los reporteros con sus eternas preguntas a propósito del cambio de su nombre de pila, del cambio de su religión del judaísmo al cristianismo y del cristianismo otra vez al judaísmo y acerca de la política. A pesar de que siempre ha apoyado los derechos civiles y ha estado contra el racismo, se niega rotundamente a que lo identifiquen como la voz de una generación o a ser representante de cualquier movimiento de izquierda, la única revolución que le importa es el arte. Su principal objetivo en la vida es escribir e interpretar su música, “folk” y rock and roll, ocuparse de sus hijos: Jakob, Jesse, Anna, Maria, Sam, Desiree y convivir con sus amigos en donde quiera que se encuentre. El autor de Blowin’ in the Wind (1963) y apasionado de la poesía de Rimbaud, con cuyo nombre bautizó su guitarra, es básicamente un individualista que lo único que busca es ser auténtico y nunca dejar de escribir poesía para sus canciones. Greil Marcus dice que: “Dylan no habla solamente en enigmas, sino que los vive”. Sus consignas son: no justificarse, contradecirse de vez en cuando y no hablar con el corazón totalmente abierto. Bob Dylan, quien nunca aprendió solfeo, es único, no habrá otro Bob Dylan en muchas generaciones.


“Estoy soñando que Bob Dylan es el ganador del Nobel de Literatura 2016″, me dije entre sueños. Pero no, no se trataba de un sueño, era la voz de Leonardo Curzio, conductor de la Primera Emisión de Enfoque Noticias (100.1 FM) que anunciaba, minutos después de las seis de la mañana, que la Academia Sueca acababa de dar la noticia. A pesar de no conocer toda la trayectoria y nunca haber sido especialmente fan de Bob Dylan, me dio un enorme gusto.

Con solo haber escuchado y entonado dos de sus canciones más famosas, creo que el cantautor se puede sentir satisfecho de haberle movido algo a esa joven mexicana de 17 años que fui en los años sesenta, que no alcanzaba a entender del todo lo que significaba la letra de esas tres canciones, no porque fueran cantadas en inglés, sino porque entre líneas decían muchas cosas que me llegaban al corazón sin comprender por qué: How does it feel, ah, how does it feel? / To be on you own, with no direction home / Like a complete unknown, like a rolling stone.

La primera vez que escuché Blowin’ in the Wind fue con Peter, Paul y Mary. Entonces no sabía que la había escrito Bob Dylan. Y como la anterior también la cantaba jurando que era el viento el que me traería todas las respuestas a mis dudas existenciales de entonces.

No, no fue casual que la Academia Sueca otorgara este premio al cantautor Bob Dylan. De alguna manera esta distinción compensa la candidatura de Trump. Su poesía es todo lo contrario del partido de la derecha y de cómo piensan los seguidores del candidato republicano. Su nominación representa otros valores, los que siempre han buscado los jóvenes y no tan jóvenes: la no-discriminación, la empatía por el otro y la lucha por la paz. Sin duda una buena señal para el mundo.

¡Ojalá que ya aparezca Bob Dylan!

gloaezatovar@yahoo.com

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