Por Guadalupe Loaeza

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Gracias a la FIL y a sus treinta años de existencia, me encuentro una vez más en Guadalajara, en donde presentaré el sábado a las 20:00 horas Las Yeguas Desbocadas, segundo tomo de Las Yeguas Finas.

Después de tres días de estar en la Perla de Occidente y de pasearme por la ciudad y de comer y cenar en diferentes restaurantes, he llegado a la conclusión, como dice la canción de Manuel Esperón que “Jalisco no se raja” ante los difíciles retos que estamos viviendo. Todo lo contrario, Jalisco está en plena consolidación. Una vez que platiqué con el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, me enteré de sus principales logros a nivel nacional. A veces los mexicanos tendemos a criticar y a generalizar subjetivamente lo negativo, sobre todo en estos momentos de tantas incertidumbres. Pienso que esta actitud en lugar de favorecer a nuestro país, nos convierte en voceros de puras malas noticias. Basta de derrotismos y de autoflagelaciones. Permítanme transmitirles, queridos lectores, todo lo importante que tiene Jalisco para ofrecer.

¿Qué por qué me entrevisté con Sandoval Díaz yo que no me considero nada priista sino todo lo contrario? Por su discurso inaugural en el treinta aniversario de la FIL dedicada a Latinoamérica.

Me gustó que se refiriera a los tiempos que estamos viviendo: “Es difícil saber en qué momento de nuestra vida como sociedad moderna comenzamos a perder la memoria, empezamos a construir muros cuando ya los habíamos derribado”. Todo esto lo decía con mucho fervor ante más de 1,500 personas congregadas en la Expo Guadalajara. Vargas Llosa, que se encontraba en el presídium, escuchaba el discurso entre desapegado y un poco ajeno. Por su parte Raúl Padilla, presidente de la FIL, parecía no perder detalle de nada de las palabras pronunciadas por el gobernador. Hay que decir que su discurso abarcó todo lo sucedido en la FIL a lo largo de tres décadas incluyendo anécdotas y referencias a la muerte de Fidel Castro. José Narro parecía sumido en sus pensamientos. Mientras que Fernando del Paso se advertía muy atento y recuperado. ¡Cómo le aplaudieron! cosa inusual en la FIL. Todo esto fue lo que me intrigó al grado de querer conocerlo personalmente.


Nuestro encuentro fue breve, pude advertir en el gobernador a un joven político (42 años) muy dinámico, carismático, pero sobre todo, audaz. Le pregunté cómo se encontraba su estado y esto fue lo que me dijo:

-Después de cuatro años Jalisco recuperó 17 lugares en “doing business”, lo que significa el ranking que mide los estados para la creación de nuevas empresas. Por eso mi estado está en los primeros tres lugares de la creación de empleos formales.
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-¿Cuál es su proyecto llamémosle “romántico” de su estado?

-Mi proyecto es dejar un legado. Por ejemplo la alta vinculación entre el gobierno y las universidades que nos dan la oportunidad de atraer a los jóvenes a buenas prácticas. A los niños y adolescentes a las orquestas, porque estoy convencido que un niño con un instrumento en las manos jamás tendrá un arma. No sé si usted sepa que Jalisco hoy es el gigante agroalimentario.

-¿Por eso hay tanta apertura de restaurantes en Guadalajara?

-En efecto, las condiciones que tenemos para generar oportunidades se traducen en restaurantes, fábricas, armadoras; tan es así que al estado lo comparan con Silicon Valley.

Este año Jalisco alcanzó un nivel de exportaciones de aguacate y berries, de manera histórica. Hoy ya podemos competir la demanda que se genera en el evento de Super Tazón con el estado de Michoacán. Esto nos ha servido para evitar la migración de los jóvenes.

-A ver, señor gobernador, ¿cuál sería la obra emblemática de su sexenio?

-Sin duda alguna, con una inversión de 18 mil millones de pesos, la línea tres del tren ligero que transportará 250 mil pasajeros diariamente, esto después de 20 años de no construir un metro de Metro.

-Además de la FIL, ¿qué más hace Jalisco por la cultura?

-El regreso de la Ópera al Teatro Degollado. Después de 18 años y tres gobiernos panistas por fin volvemos a tener ópera. El domingo por la noche, precisamente, se presentó Otelo y el teatro estaba a reventar. La entrada fue gratuita.

Después de dedicarle mi libro al gobernador de pronto me di cuenta que le había puesto para “Sócrates” en lugar de “Aristóteles”. Pero como diría el primero: “Solo sé que no sé nada”.


gloaezatovar@yahoo.com

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