Por Guadalupe Loaeza

Para Fernando, un hermano excepcional.

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¿Qué más se puede decir acerca de Rafael Tovar y de Teresa quien falleciera el sábado 10 de diciembre en la madrugada? Se ha dicho todo, todo como ser humano, como funcionario y como el espléndido promotor de la cultura que fue a lo largo de cuatro décadas. Entre todas sus facetas luminosas, me gustaría resaltar dos de ellas que siempre me llamaron la atención, su entusiasmo por la vida y su extraordinaria memoria.

Desde que Tovar era un niño le encantaba escuchar las conversaciones de las personas mayores. De ellas retenía anécdotas, fechas históricas, nombres de las calles que ya no se llaman igual y las historias de las vidas de sus antepasados, especialmente aquellos que vivieron muy cerca del porfiriato. Ese es el universo que recrea de una forma espléndida en su novela Paraíso es tu memoria. En el caso de Tovar, su memoria la cual para él es fuente permanente de gusto pero sobre todo deseo de rescatarlo, por ello nos cuenta “…cómo viven esas familias que cuando cae este régimen (el porfirista) y entonces algunas van a Europa o a Estados Unidos, y cómo regresan y sobreviven, algunas saben adaptarse a los tiempos nuevos y saben hacer fortuna, o simplemente reinsertarse en México, mientras otras se van pulverizando y desaparecen”.

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Este es el mundo que Rafael narra en su novela, no para reivindicar el mundo del porfirismo, “con todas las contradicciones que tuvo sino que trato de verlo con humor, con distancia y perspectiva, al fin de hacer las situaciones de carne y hueso más que en un sentido melancólico y nostálgico de un mundo perdido, si hay algo de nostalgia es por los personajes, no por ese mundo”. En efecto, el autor siempre estuvo en búsqueda del tiempo perdido ya sea de su propia familia o de otras igualitas a la suya que habitaban en su imaginación.


La novela trata de tres generaciones de una de las familias más acaudaladas del porfiriato. Los De la Llave. Don Fernando y doña Susana padecen las consecuencias del exilio y las penalidades del regreso a un país que es el suyo pero que no alcanzan a entender del todo. En relación a esta obra, Fernando del Paso dice: “La historia perfuma todas las páginas de esta novela. Un México desaparece y arrastra consigo los sueños de una burguesía dorada. En Paraíso es tu memoria los personajes, en medio de un torbellino transparente que parece moverse en cámara lenta, tratan de recobrar un tiempo lleno de promesas que presagiaba un futuro intocable. La ternura, la pasión, las pequeñas mezquindades cotidianas y la generosidad, aunadas a la adversidad y el desencanto, se proyectan en una memoria a la vez lúcida y enajenada, pero fiel a su esencia más íntima: la de una familia en la que todos se han distinguido siempre por su fina percepción musical, y por ello no solo vive sus recuerdos: también los escucha, les pone un ritmo y una armonía, los orquesta en contrapunto, los escribe en el pentagrama de sus cinco sentidos”.


Lo llamativo en relación a la memoria de Rafael era que así como recordaba los nombres de los mayordomos, cocineras, choferes, perceptores y hasta de las nanas, que solían servir a sus antepasados, cuando eran niños, igualmente evoca en esta misma novela, a personajes como Ninón Sevilla, Nahui Olin, Pedro Infante y el Tigre de Santa Julia. En el libro, el guía de la novela es Justo, “el más pequeño de doce hermanos”. Otro de los protagonistas es la música porque, para “la familia De la Llave poseer un aguzado oído musical era un rasgo de identidad más evidente que una nariz aguileña o unos ojos grandes. Desde niños escuchaban música, manejaban con erudición la vida de los músicos clásicos”. (Wikipedia).

1En su libro El último brindis de Don Porfirio que sucede en el México de 1910, con 15 millones de habitantes, nos habla en forma de una crónica cotidiana de los festejos del primer centenario del inicio de nuestra Independencia. Tovar nos cuenta que cuando Díaz terminó su mandato había en las arcas públicas 63 millones de pesos en oro (¿cuánto costó nuestra maravillosa Estela de Luz?), además de todas las facturas y recibos de lo que se había gastado en los festejos del Centenario. Su última obra, De la paz al olvido, también habla de Díaz.


De todo esto seguramente está platicando muy a gusto Rafael Tovar en el cielo con Díaz. Si ambos están en su respectivo paraíso cuya memoria no tiene fin…
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gloaezatovar@yahoo.com

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