Por Guadalupe Loaeza

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“Esta marca es un recuerdo constante de que haré lo que sea para luchar en contra de la violencia a las mujeres”, denunció la senadora Ana Gabriela Guevara en el Senado de la República, a la vez que mostraba ante las cámaras su ojo amoratado y con un terrible derrame. Las múltiples patadas que recibió la sonorense, en la cara y en todo su cuerpo, eran más que evidentes. Su voz entrecortada alcanza a decir: “Es un hecho cobarde”. “Tal vez si hubieran tenido los huevos de enfrentarse conmigo solo uno, hubiera podido hacer algo, por lo menos meter las manos, pero no cuatro; no cuatro que me atacan por la espalda y cuatro que me tiran al piso y me patean”. “Basta de esta violencia”.

Hace apenas unos días se celebró el Día de los Derechos Humanos. Para esa ocasión, el 10 de diciembre, la Secretaría de Relaciones Exteriores y el cuerpo diplomático acreditado en México se unieron al movimiento solidario de ONU Mujeres por la igualdad de género, HeForShe.1El evento titulado “Una conversación musical por la igualdad de género” fue en Bellas Artes. Ana Güezmes, representante de ONU Mujeres México, dijo la noche del evento: “La igualdad entre mujeres es progreso para la sociedad y la convivencia democrática. (…) Estamos uniendo voces para hacer un llamado a ser agentes de cambio en la vida cotidiana. Qué mejor forma de hacerlo que con un evento en el que se reitera la amistad entre los países y se celebra el talento y la diversidad con el compromiso de lograr la plena realización de los derechos humanos de las mujeres y las niñas”.

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A pesar de todas estas campañas, de todos estos conceptos y de todo lo mucho o poco que hemos aprendido en nuestro país respecto a la inclusión de la igualdad para las mujeres en la carta fundante de la ONU, o cuando en 1975 México albergó la Primera Conferencia Mundial de la Mujer, se sigue pateando a la mujer y persisten las patadas a sus derechos humanos. No importa si es en medio de un tráfico atroz, cualquier mujer que intenta defenderse por haber recibido un golpe a su coche o motocicleta como fue el caso de Ana Gabriela, corre el riesgo de que le rompan las costillas, la quijada y recibir golpes en todo el cuerpo. ¿En qué país vivimos? ¿Dónde está el mínimo signo de humanidad?

“¡Es mujer, es una mujer, no la golpeen!”, gritaban algunos conductores que presenciaron el acto de barbarie que padeció Ana Gabriela. Pero fue inútil. Los golpes, insultos y patadas seguían. Ella, evidentemente, no quiso identificarse. “Nunca puse mi nombre por delante; nunca dije quién era, nunca dije que era senadora de la República”. Tampoco les dijo que había ganado una medalla de plata en los Juegos de Atenas del 2004.

En esta misma conferencia de prensa la ex atleta también aclaró que viajaba sin guaruras y que no tenía chofer. Es cierto, desde que conozco a Ana Gabriela, cuando juntas fuimos candidatas yo para diputada para el X Distrito de la Miguel Hidalgo, y ella, para delegada, siempre andaba en su motocicleta. Igualmente se transportaba por todo Polanco en bicicleta. No avanzaba mucho porque cada cinco minutos la paraban para pedirle un autógrafo. También es cierto cuando afirma que siempre ha sido una buena ciudadana. Durante la campaña, nunca faltó a un acto, siempre llegaba a tiempo y lo que más me llamaba la atención era la forma inteligente y sensible en que la ex velocista presentaba sus propuestas, siempre alrededor de los derechos de las mujeres. Recuerdo que en el cierre, llegó vestida con un traje sastre blanco y unos zapatos de tacón muy altos. Con toda su contundencia dijo ante un público muy nutrido: “Las mujeres tenemos que vigilar la elección, tenemos que estar pendientes, porque no sería la primera vez que quisieran hacernos trampa y cambiar los resultados, pero no lo vamos a permitir y mientras más voten las mujeres, puesto que somos mayoría, más difícil será que lo hagan”. Desafortunadamente, Ana Gabriela perdió con 36% de los votos, contra el candidato Demetrio Sodi por el PAN, naturalmente, con 42%.
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Ahora Ana Gabriela Guevara es senadora y lucha por que no haya más violencia en este país de machines. Ahora, después de haber sido víctima de un acto de una bajeza sin nombre, unamos nuestra voz a la suya, y luchemos en contra de la violencia de las mujeres.


gloaezatovar@yahoo.com

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