Por Guadalupe Loaeza4

Michelle LaVaughn Robinson Obama tiene tantos aspectos entrañables, que no sabría cuál de todos ponderar. Además de ser todavía una primera dama, divertida y moderna, es una mujer activista, obsesionada por los derechos de las niñas.

En estos ocho años que lleva en la Casa Blanca, ha impulsado con absoluto ahínco su programa “Let Girls Learn”. Que las niñas aprendan, para Michelle es fundamental, como lo es combatir la obesidad infantil (“Let’s Move”) y ayudar a las familias de veteranos. He aquí las tres causas por las que ha luchado incansablemente hasta el último día del mandato de su marido como Presidente de Estados Unidos.

A Michelle, licenciada en Derecho por la Universidad de Harvard, le encanta bailar y cantar. No le teme al ridículo ni al qué dirán. Lo que la apasiona es ayudar a los demás mandando el mensaje de mil maneras, por ejemplo, entonar con toda su energía, en talk shows, las interpretaciones de Beyoncé.

Así como escribe artículos de opinión en The Wall Street Journal, entrega el Oscar, denuncia el secuestro de más de 200 estudiantes de Nigeria, mandando tuits: #BringBackOurGirls, es jurado de un “reality” de moda, realiza videos para CNN junto con Meryl Streep, viaja a los países africanos más desfavorecidos, escribe personalmente sus discursos, acompaña al Presidente prácticamente a todas sus giras oficiales, educa a sus dos hijas que adora, atiende a su madre, hace proselitismo por Hillary Clinton, asiste a entrevistas con Oprah, Ellen y Jimmy Fallon, en las cuales ha llegado a confesar que su esposo no usa “ni boxers ni slips”.

A pesar de todo lo excéntrico que pueda parecer lo anterior, dice Carl Anthony, historiador en primeras damas, que Michelle nunca ha dado un “mal paso”. ¿Por qué? Porque sabe perfectamente quién es, cómo comportarse y hacia dónde dirigirse.

Como bien dice el todavía primer mandatario de su esposa: “es el amor de mi vida y la roca de la familia Obama”. Curiosamente es la única mujer con la que no se ha metido el patán de Trump. Nunca la ha mencionado por su nombre.4

En la biografía “A Life”, Peter Slevin, veterano periodista del Washington Post, describe a Michelle, una de las primeras mujeres afroamericanas más influyentes egresada de Princeton y Harvard, “con profundos valores profesionales y familiares. Inteligente, persistente y sin miedo a dar su opinión”.

El biógrafo cuenta que su primer golpe racista fue al “comprobar cómo una universidad abrumadoramente blanca no ocultaba su extrañeza e incomodidad ante esos jóvenes negros que comenzaban a acceder a las aulas. En los primeros días de campus Michelle sufrió el primer revés: la madre de su compañera de dormitorio pidió a la universidad que cambiaran a su hija de cuarto. La razón: en su familia no estaban acostumbrados a la cercanía de los negros”.5
En el libro el autor cuenta que Michelle es descendiente de esclavos, fruto de unos bisabuelos que se establecieron en un barrio muy modesto, en la ciudad de Chicago.

“Michelle es una negra de Chicago. Bendecida, eso sí, desde la cuna por unos padres que debieran ser ejemplo para todos los padres que hoy en día se enfrentan a la difícil tarea de educar unos hijos y no saben por dónde empezar”. (Elvira Lindo, El País).

Si algo tiene presente Michelle son sus orígenes, de allí que sea tan auténtica y tan natural. “Todo lo que pienso y hago gira en torno a la vida que tuve en ese pequeño apartamento por el que mi padre trabajó tan duro”.Barack Obama Addresses White House Correspondents Dinner
Fraser Robinson era víctima de esclerosis múltiple. No obstante, no dejó de trabajar para poder obtener una buena pensión de la enfermedad. Al quedar viuda Marian, la mamá de Michelle, tuvo que trabajar como secretaria para educar a sus dos hijos. Por ello, su madre ha sido siempre su mejor ejemplo.
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Podemos decir entonces que Michelle es igualmente una espléndida madre. En la revista Essence (septiembre de 2010), escribe: “Todo el tiempo les digo a mis niñas que son bellas, que son inteligentes y que deben vivir su vida sin miedo a fallar. Les digo eso porque es absolutamente cierto y porque quiero asegurarme de que escuchen esas palabras lo más frecuentemente. Se lo merecen. Y espero que lo crean”.

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Por último, desearíamos que Michelle cambiara de opinión y se lanzara como candidata a la Presidencia para el 2020 y se confrontara con toda su inteligencia y audacia contra el patán de las manos pequeñas.

gloaezatovar@yahoo.com

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