Te amo Mamá

Querida mamá:

Hace muchos años, cuando estaba en el colegio, no había nada que me aterrara más, a parte de los exámenes finales, que la cercanía del día de las madres. Recuerdo que dos meses antes de la fecha, se nos anunciaba: Niñas, dentro de unos días les repartiremos la costura que le darán a su mami. Finalmente llegaba el día de la distribución de los materiales para hacer el trabajo manual, cuya calificación era tan importante como las materias de geografía o historia.

Según el año que se cursara era la complejidad de la costura la cual siempre tenía que ver con enseres domésticos. Las de sexto año, por ejemplo, tenían que bordar un mantelito de bridge, o bien una bolsa de manta para la ropa sucia. Las de cuarto y quinto, tenían que cortar un pedazo de fieltro para después decorarlo con muchas florecitas del mismo material hasta convertirlo en un precioso forro para el directorio telefónico.

Las de primero, segundo y tercero tenían que bordar unos ramitos de flores que adornaban la frase de rigor: Te amo mamá, sobre dos bolsas que servirían para guardar los cepillos para el aseo de los zapatos. De todo lo que bordé en esos años, de lo que más me acuerdo es precisamente de ese cepillero que tantas dificultades me representó.

Recuerdo que durante varias semanas remplazamos la clase de inglés por la de costura. Generalmente nos reuníamos en uno de los salones de actos para podernos sentar alrededor de la monja que nos instruía en nuestra respectiva costura.  Niñas, pongan mucha atención cuando borden las hojitas. Hagan de cuenta que tiene la forma de una cadenita. Procuren no coserla muy apretadita. El remate es lo más importante. Este deberá estar muy bien hecho, de lo contrario con las lavadas podría zafarse el hilo. Si quieren que les quede muy bonito su bordado, deberán rezar una oración; de este modo su mami se dará cuenta que lo hicieron con amor.

En tanto oía todas estas recomendaciones, me esmeraba al máximo al mismo tiempo que elevaba mis oraciones. Quería que mi bordado me quedara perfecto. Pero desafortunadamente, mamá, Dios no me llamó por el camino de la costura. Las flores me salían horribles; las hojitas en lugar de que se vieran alargaditas, parecían cuadradas; en la parte de atrás de la costura, se advertían unos  nudos espantosos. Y por si fuera poco, siempre se me enredaba el hilo.

Tres veces me deshicieron el cepillero y tres veces me ví obligada a quedarme a comer en el colegio con el objeto de terminar tu regalo. Ay, niña si no te aplicas, más jamás terminaremos para el 10 de mayo. No te olvides que todavía lo tengo que lavar y planchar. A mamá no le gustaría recibir una costura mal hecha, y además sucia y arrugada. La monja de costura ya no sabía qué hacer conmigo. Todo me lo reprochaba: que si mi aguja siempre estaba como pegajosa; que si el hilo se me hacía nudo; que si esto, que si lo otro. Entre más me regañaba, más me ponía nerviosa. Llegó un momento que hasta me cosí mi uniforme con mi costura. Además, mira cómo está la primera “m” en relación con la segunda. El tronco de la rama está demasiado grueso por las puntadotas que hiciste. Cuándo se ha visto que la corola de las flores sea morada, para eso tenías tu madeja de amarillo….

La víspera del día que teníamos que entregar nuestro trabajo, no pude dormir. Toda la noche me la pasé rezando a todos los santos del cielo a la vez que cosía  y descocía hojitas en todos los tonos de verde. Qué horror, me está quedando horrible. Además, para que me apuro tanto si yo jamás he visto que en mi casa se graseen los zapatos. Mi papá siempre se da grasa con un viejito en el Paseo de la Reforma…

Dos días después de haber entregado nuestro cepillero la madre nos anunció: Hoy vamos a envolver el regalo de mamá. Voy distribuirles un pliego de papel de china. Cuando llegó a mi lugar me hizo un guiño: No te preocupes, tu costura te quedó preciosa, me dijo con su aliento de hostia. Cuando me la entregó, no lo podía creer. ¡Estaba preciosa! Limpio y planchadito por las manos de mi monja de costura, el cepillero se veía como nuevo. Las flores y las hojas se veían perfectamente bien bordadas; el bordado de las ramas estaba impecable, pero lo más bonito de todo, era la inscripción te amo mamá. Me puse feliz. Tomé el papel de china y con toda la delicadeza del mundo envolví el regalo del Día de las Madres.

Creo que ese 10 de mayo cayó en sábado. Recuerdo que cuando bajé a desayunar estabas hablando por teléfono. Ay, mamá nunca has calculado ¿cuántas horas de tu vida has pasado con la bocina del teléfono en la mano? Para no molestar, decidí irme a desayunar. Mis hermanas seguían dormidas. De pronto apareció mi papá y vio tu regalo en la mesa del comedor. ¿Por qué no se lo das? me pregunto. Voy a esperar a que cuelgue, dije sintiéndome muy orgullosa de mi costura.

Si no me equivoco pasó cerca de una hora y tú seguías en el teléfono. Como veía que faltaría mucho tiempo para que colgaras, opté por presentarme frente a ti para entregarte tu regalo. Así lo hice.

Pasaron varios segundos antes de que te percataras de mi presencia. ¿Qué quieres? me preguntaste en un tono áspero. Es que te quiero dar tu regalo, mamá. Acto seguido extendiste tu brazo desocupado, tomaste el regalo, lo colocaste de un lado del teléfono sobre la mesita, y me hiciste un guiño como diciéndome al ratito lo veo.

Como quería que lo abrieras me quedé frente a ti. Pasaron varios segundos. Súbitamente dijiste: Ay, niña no esté moliendo, luego lo veo.

Me fui corriendo con un nudo en la garganta. Subí a mi cuarto, me metí a la cama, y me cubrí toda con las cobijas. No le importa. Se le olvidó que hoy era día de las madres. No existo… pensaba mientras sentía cómo me rodaban las lágrimas.

El lunes, después de rezar, lo primero que nos preguntó la monja, fue qué habían dicho nuestras respectivas mamás de los cepilleros. A mi mami le gustó mucho, dijo Inés. A mi me felicitó, agregó Beatriz. Mi mami luego, luego, lo colgó en el closet, apuntó Ana María. ¿Y la tuya que te dijo?, me preguntó la madre con una sonrisa de complicidad. Ay, le fascinó. Me dijo que era lo más bonito que había hecho y que era una gran bordadora, le contesté sintiéndome como esas artistas que salen en las telenovelas cursis.

No le podía decir la verdad frente a toda la clase. No le podía decir que jamás abriste el regalo. No le podía decir que esa mañana te habías quedado en el teléfono casi hasta la hora de la comida. Pero créeme mamá, que lo que menos le podía decir era que el cepillero todavía se encontraba envuelto sobre la mesita a un lado del teléfono tal y como lo habías dejado la mañana del 10 de mayo.

Así, se quedó muchas semanas. Jamás supe si lo abriste o se tiró a la basura junto con otros papeles. El caso es que el famoso cepillero desapareció. Jamás se utilizó. Jamás lo vi colgado detrás de ninguna puerta de la casa.

Por otro lado, mamá, quiero que por favor no pienses que esto es un reproche. Lo que sucede es que hace mucho tiempo tenía esta espinita en el corazón y pensé que al contarte este recuerdo tan triste, era una forma de sacármela. Créeme que al hacerlo me dolió, pero ya se me salió. No la siento. Ya no está allí. De hecho me siento más ligerita. Por último quiero decirte, que te encuentres donde te encuentres, si supiera coser como mi monja de costura de tercer año de primaria, te lo juro que el próximo viernes, te bordaría en una gran manta: te amo mamá.

 

Guadalupe Loaeza.

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52 pensamientos sobre “Te amo Mamá”

  1. Me encantó el relato, me identifiqué con la niña…pero en vez de cepillero yo bordé un mantel tan horroroso que mi mamá me ayudó a terminarlo para que estuviera listo para la exposición de los trabajos del 10 de mayo…ah! esos colegios de monjas tan formativos, tan sanos, esta lectura me transportó a mi infancia, qué lindos recuerdos, y qué manera de relatarlo…me encanta Guadalupe Loaeza…Don Bosquianas no dejen de leerlo…les va a encantar…

    • Guadalupe dijo:

      Hola Gloria, me da gusto que te identificarás con mi carta. Gracias por leerme. Saludos, GL.

      • Edna Macin dijo:

        Maravilloso relato…igualita que yo !!! Parecia q hablabas de mi, me encantaban las manualidades pero no las terminaba. Siempre te he seguido a través de tus escritos, relatos, novelas, bueno…son fascinantes, te admiro y te agradezco porque leyendote ha sido para mi la mejor terapia para la depresión y ansiedad, un abrazo cariñoso

    • Gracias por compartir tu experiencia, me fui atrás, muy atrás de mi vida, cuando también hacíamos actividades para nuestra mamá. A diferencia tuya a mí me gustaba mucho ya que entre la costura o tejido podíamos platicar sin que nos regañaran. Recuerdo unas carpetas que tejí a gancho, eran seis y todas quedaron de diferente tamaño, mamá las recibió con mucho cariño, además después del festival salíamos temprano y terminábamos en el centro de la ciudad tomando una cevadina o un chocomilk de rompope.

    • Leticia García Helgueros dijo:

      Me encanto el relato, yo sobre el tema tengo los mejores recuerdos ya que mi madre elogió cada uno de esos regalos que realice en la escuela para ese día tan especial, y ahora recuerdo que cuando ella fallecio, al abrir su closet tenia varios de esos regalos que le hicimos mi hermana y yo guardados en una caja hermosamente atada con un listón amarillento, un Rosario, un portaplumas de fieltro, un porta klinex de fieltro, tarjetas que le hacíamos cada uno de sus hijos, postales que le enviabamos cuando salíamos de viaje, en fin, bellos recuerdos que ella guardaba quizás para acariciar en esos momentos intimos en qué añoraba esos hermosos momentos de sus hijos pequeños

  2. Todavía no soy abuela (y espero que todavía falte algún tiempo más -mi hijo mayor tiene 16 años), pero no pude resistir el poder disfrutar de una Creación más de Guadalupe Loaeza a quien admiro desde los programas de radio, en el periódico, en todos sus libros (Mi favorito: Las Niñas Bien), y ahora por INTERNET ¡Qué maravilla!
    En fin éste relato una vez más me fascinó, me condujo a la niñez y devolvió con la misma nitidez a los desplantes que como mamá y sin querer he tenido. ¡Felicidades!!!. Por favor sigue escribiendo y ¡Gracias! por hacernos partícipes de tu vida.
    Rebeca.

    • Guadalupe dijo:

      Hola Rebeca, me emocionan mucho tus palabras, ya que cuando tengo seguidores y lectores como tú, siento una forma de comunicación más estrecha. Gracias por leerme. Saludos, GL.

  3. Clara Mijares Castro dijo:

    Me encantó el relato, es muy emocionante, aunque aun no soy abuela, gracias por compartir tus experiencias ya que se regresa una hasta la infancia cuando bordaba, yo hice una colcha de tejido y me puse a tejer toda la tarde hasta la noche y avancé mucho, por lo cual era el ejemplo de como se avanza cuando se quiere hacer las cosas, pero fue la única vez que lo hice, después era el ejemplo de cómo son las niñas perezosas, jajaja, me tuvo que ayudar mi mamá para terminar.

  4. Era terrible tener que coser bien, cuando a mi tampoco se me daba la costura, mi mamá y mi abuelita me terminaban los trabajos y siempre decía esta última que mis trabajos “eran misa de tres ministros”, pero es maravilloso recordar todas las peripecias que rodeaban esta fecha, tratar de guardar el secreto de lo que estaba uno haciendo o de lo que le compraban a uno para dárselo a la mamá. Gracias por el recuerdo y por saber que otras personas también tenían problemas para realizar sus trabajos de costura.
    Guadalupe Beltrán

  5. Irma Flores Molina dijo:

    Qué relato tan lindo, aparte de ponerme el corazón calientito, me remontó a la época de tercero de primaria, cuándo mi maestra Celsa (parecía celadora) se le antojó que yó tenía que bordar un mantel con unos racimos de uvas pero las hojas tenían que ser recortadas después de bordadas para que semejaran como encaje. Seguro terminó el curso y el mantel obvio nunca lo terminé: Que mundo de trabajo para una niña de ocho añitos. Saludos

  6. Genoveva Virginia Bocanegra Hernàndez dijo:

    Que hermosa la manera de narrar los hechos, y que manera mas hermosa descubrir su sentimiento de desengaño respecto de la falta de uso de su trabajo, Dios no la llamo al bordado, pero en cambio le diò una magnifica manera de escribir, una narrativa extraordinaria un corazon hermoso al saber plasmar sus sentimientos. La felicito y la admiro. Genoveva Virginia Bocanegra

  7. Ana Bertha Esparza Gutierrez dijo:

    Que bonito y triste relato, inmediatamente me transporto a mi infancia, fue identica, pero han pasado los años, y ahora soy madre y abuela, y las exigencias del trabajo en la oficina, me impidieron asistir a algunas fiestas de 10 de mayo en la escuela de mis hijas, quisiera volver el tiempo atras, no cometer los mismos errores, y si hubiera sabido lo super importante que es estar con los hijos en esos festivales, no me gusta haber sido como mi mama conmigo, pero las cosas que pasan, pasado es. Estoy contenta con mis hijas que ahora son mujeres casadas y una de ellas con un precioso hijo, mi nieto, lo mas maravilloso que me ha pasado. Amo a mi familia, y hoy tenemos una relacion super buena, aunque ellas estan lejos de mi, no viven en la misma ciudad, pero constantemente no comunicamos. Doy gracias a Dios por la oportunidad que me dio de ser madre y abuela; que Dios los bendiga siempre y a ti tambien. Gracias.

  8. Angélica García Sch. dijo:

    Qué emotiva historia, qué tristes recuerdos, pero qué bueno que ya lo sacaste fuera, el resentimiento no hace bien al corazón, pero el perdón lo cura todo. En mis recuerdos también están las costuras en el colegio de monjas jeje, interminables manteles, donde recibí la ayuda de mi mamá y tías para poder terminarlos, también ajuares de bebé, carpetitas bordadas, faldas y blusas, todo eso me tocó a mí. Pero como yo también quería regalarle algo exclusivo, aparte del regalo que nos hacían hacer en el colegio, le pedía dinero para comprarle uno jaja. Qué de recuerdos nos trajiste a la mente, Guadalupe. Soy abuela de cuatro nietos, el mayor de siete añitos y la menor, el próximo mes cumplirá su primer año de edad. Un abrazo desde Coahuila y que Dios te bendiga.
    Angie.

  9. mabel carpenter dijo:

    Guadalupe, espero que al recibir estas lineas , con la gracia de Dios te encuentres super bien. Me encanto tu experiencia. Triste y dificil pero mas me encanta que la espinita ya se haya salido. Gracias.

  10. Marilu Lopez dijo:

    Hola Sra. hermosa que linda carta me hizo recordar cuando estaba en la primaria,todavia guardo esas costuras y manteles que mi mama al final terminaba ayudandome porque no alcanzaba a terminar ahora tengo las de mis hijas que tambien les ayude a terminar que curioso, espero hacer una linda carta para mi nieto que adoro, claro usted escribe como los propios angeles saludos Sra. hermosa y gracias por escribir estos majestuosos libros sobre la abuelas que tengo en mis manos y dedicadas a mi y mi Mateo por su propia mano los cuales estoy leyendo aun y disfrutando. saludos de nuevo

  11. Guadalupe dijo:

    Muchas gracias a todas por su hermoso comentarios y deseos. Me llena de alegría que le haya gustado el texto. Saludos, GL.

    • martha elva bonilla sanchez dijo:

      me encantó el relato y tambien me identifiqué, pues la costura no es lo mio.a mi me pusieron unas muñecas en cuadrillé y seguido se me perdia la muestra y nunca la terminé pero que bonito es recordar y mas narrado por ti, soy tu admiradora y me gustan mucho tus libros, tengo varios y tambien te leo en la seccion del Norte..un abrazote.

  12. Me encanto el relato llore me emocione….. yo no estuve en un colegio de monjitas pero en mis tiempos teniamos clase de costura la maestra se llamaba Tencha, y también era muy exigente yo hice desilado a unas fundas y las borde mi madre las recibio y no se emociono mucho pero si fueron usadas en mi casa yo disfrutaba viendolas me sentia relizada

    FELICIDADES GUADALUPE LOEZA TIENES UNA GRAN SENSIBILIDAD PARA ELEGIR LO MEJOR

  13. A ver mi Lupita preciosa:
    El relato es simplemente HER-MO-SO me trasladé a un pasado lejano y a veces añorado, siempre que te leo, me surge la duda: es tu experiencia ó es inspiración ? De cualquier modo mil gracias, siempre es un gustazo leerte, soy tu admiradora, desde ” Compro, luego existo” no te conozco en persona, no tengo nuestros (míos, porque yo los pagué, jajajaja; tuyos porque tú los escribiste, jajajaj) libros autografiados, pero eres parte de mis “amigas” más queridad, un beso !!!

  14. Tere Labastida dijo:

    Mi muy querida Guadalupe, mi nieto Gonzalo de 11 años y yo, hemos leido con interés la emotiva carta que le escribes a tu mamá y en la que le haces saber el dolor que te causó su indiferencia, a mi me hizo llora y a él lo hizo reflexionar sobre la importancia de atender a los niños cuando tienen algo que decir, y me dijo -mi mamá no me haría eso. tu anécdota escolar dió pié para que yo le contara las peripecias que pase cuando era niña para realizar los dichos bordados y cómo Sor Elodia me daba pellizquitos de monjita ji.ji. porque no me apuraba como las otras niñas; nos reimos mucho de mis ocurrencias para salir del paso con el regalito hecho “por mi” . Gracias Guadalupe nos hiciste pasar una tarde muy agradable. Gonzalo te da las gracias por tu felicitación del día del niño y te manda besos.

  15. Hola Guadalupe Loaeza, me encantó tu relato, pienso que es una gran lección para las mamás y abuelas, de donde debemos aprender que nunca jamás se debe dejar un regalo que un hijo nos de para verlo después, porque los lastimamos profundamente y en muchas ocasiones son cosas que se convierten en imborrables en el corazón de un hijo. Te mando un fuerte abrazo por anticipado por el próximo 10 de Mayo. Felicidades!!!!!!.

  16. MARIA DEL CARMEN LIRA ZAMORA dijo:

    Gracias Guadalupe,viaje a mi infancia,a mi tambien me toco bordar y a mi si se me dio muy bien,recuerdo un salon lleno de 50 niñas,con un calor a todo lo que da en Cordoba,Veracruz,en 6o.año nos toco bordar sabanas y manteles y era una verdadera proeza,hacerse espacio para entre dos niñas,doblarlos al terminar la clase.Me encanta ser parte de quienes estamos en la etapa de “Te ves muy bien” y que nuestra formacion educativa fuera tan completa;tu relato es bello y llore,pensando en las fallas que tuve como madre.Un fuerte abrazo.

  17. Gaby Marquez Vega dijo:

    Hola, al leer tu hermoso relato trate de recordar que hice yo en la primaria para mi madre y o tengo la mente bloqueada o nunca le hice nada, no recuerdo absolutamente nada que haya hecho, lamentablemente fuimos una familia numerosa y no habia dinero para esos gastos extras, nunca nos quedamos sin comer, era muy triste ver que no podiamos comprar regalos y mucho menos participar en los bailables que hacian para la mama, posiblemente esa sea la causa que no recuerde, tal vez yo misma haya bloqueado o borrado esos recuerdos.
    Lo que si recuerdo y muy bien son los regalos que hacian en la primaria mis hijos para mi, que a fin de cuentas uno los terminaba haciendo, pero eran maravillosos; hoy mis dos hijos Gaby de 27 años yPaco de 24, ya me hicieron Abuela de dos niños preciosos de 2 meses y 8 meses respectivamente, este 10 de mayo sera mi primer dia de Madre Abuela y creo que sera maravilloso, Felicidades atodas las Madres y Abuelas!

  18. Yadira de León. dijo:

    Sra: Loaeza, la felicito por su narración, la verdad me transportó hacia mi niñez y recordé que al igual que Usted yo le hice a mi mamá unos cojines bordados y decían Mamá…me encantó la felicito por su forma tan bella de escribir y por compartir con nosotras ” El arte de ser abuela” Mil gracias, un beso.

  19. consuelo breton dijo:

    a mi si me encantaba bordar pero para mi el dia de las madres era muy triste pues aunque hacia lo q nos ponia a bordar la madre desgraciadamente yo no tenia mama a quen darle mi trabajo . Pero ahora tengo mi nieto q cada fia de las madres me daba un regalo un dia hizo una tabla de picar. otro dia trato de hacer una mesa u al fin ne hizo un librero

  20. celina mira arzua dijo:

    Si yo si soy abuela amo a mi muñeco, así le digo a mi nieto, yo contadas veces regale cosas, no se si se sentia que no merecia que le regalaran o creo que nunca le gustarón, lo que si se esque quiero ser mejor madre y mejor abuela que eso, gracias por la lección.

  21. Irma Santos Rosas. dijo:

    Hola Guadalupe Loaeza. Te felicito, escribes tan bonito y con una sencillez que te va adentrando en la lectura de forma natural. Soy abuela de cuatro bellezas, Dios me ha bendecido con ellos, los amo y los he disfrutado mucho. De mi hija, la mayor cumple 21 años en mayo, su hemanita tiene 15.. De mi hijo, el mayor tiene 13 años y su hermanita 10. Como te decía, tu artículo me remontó cuando hice a mi mamá una mantilla tipo español. Me costó mucho trabajo bordarla, ya que el tul y el hilo de seda para mi fueron difíciles manejarlos.. Gracias a Dios me ha dado el don de la paciencia y aceptaba las críticas de la monjita que nos enseñaba como hacerlo. Guadalupe, te quiero compartir que tengo una mamá maravillosa, admirable, tenía que trabajar ya que mi papá enfermó. Éramos cinco hermanos, yo la mayor. Cuando le regalé la Mantilla -yo tenía 12 años, era cuando mamá empezó a trabajar- al desenvolver el paquete de papel de china que con mucho cuidado lo había yo envuelto, ella extendió la mantilla y la veía y la veía y empezó a llorar, se la puso y me abrazó y me dijo gracias mijita¡¡ ¡esta hermosa, parece de verdad española! – en esos años 1951, se usaban mucho para ir a misa -. Era de tul negro con bordado de hilo de seda color blanco. Actualmente mi mamá tiene 99 años entrados a 100 como ella dice, y espera con máxima ilusión sus 100 años que esperamos en Dios los goce con salud. La sigo disfrutando. ¡La amo y admiro tanto !

  22. yolanda ochoa dijo:

    Ahhh..
    Hermosa carta. me llego a lo mas profundo de mi corazon y mas en estos momentos, prox. sa de viaje!! me deja el camion por 5 minutos ups!! mucho trafico y bueno me dije yolanda relajatelo que pasa no esta en tus manos, asi que respire profundo, me tomo un cafe y viendo esta hermosa carta y mami ernferma y muy lejos de mi!!! fisicamente pero a la vez espiritualmente esta a mi lado, y el leer esta hermosa carta, recorde toda mi niñes y de eso hace como 50 años!! que maravilla verdad? por fin esta carta me llevo a las lagrimas!!! pero me siento muy feliz, 😀
    mami es un ROBLE!! pues despues de su grave enfermedad sigue luchando por la vida .. gracias a dios y me la restaurey termin e su obra. DIOS LOS BENDIGA-!!

  23. maria dolores flores garcis dijo:

    Muy bonito! Y nos deja una hermosa reflexion.

  24. Gema Ramirez dijo:

    Muchas gracias por hacernos participar un poco de tu vida, no he comprado el libro pero si lo voy a comprar y a mi tambien
    me hiciste recordar mi colegio de monjas al cual fui 17 años y lo recuerdo con mucho cariño.
    Gema

  25. Carmen Mtz. dijo:

    Yo también estuve en colegio de monjas desde 1o. de kinder hasta 3o. de Secundaria y cada año le hacíamos un trabajito diferente a nuestra mamá para el 10 de mayo, Ella trabajaba, era Maestra de Prim. y Sec. pero siempre se dió tiempo de ir a las fiestas que el Colegio organizaba para el 10 de Mayo, también las de Navidad y Fin de Cursos., Yo fuí hija única y ella tambiién, fué mi Mejor Amiga, la extraño mucho, falleció 3 meses después de mi esposo, cuando mis hijas aún eran pequeñas. Tengo 3 hermosas hijas que también estuvieron en colegio de monjitas y aunque trabajando, también me dí tiempo para ir a todos los eventos del colegio, a ellas les tocó que también hacían para el día del padre y era muy dificíl, pues su papá ya no estaba, de todos modos yo siempre estuve ahí con ellas. Ahora 2 de mis hijas son mamás, tengo 2 nietos hermosos, que son todo mi mundo junto con ellas, y solo pido que ellas siempre les dedique, el tiempo que ellos necesitan en sus actividades del colegio. Tu relato me hizo llorar, al pensar que mis hijas no asistan a las actividades de mis nietos, ya que ellas trabajan,y en la actualidad le dan más importancia a otras cosas. Gracias por tu relato, que nos hace reflexionar en que debemos darle la debida importancia a los sentimientos de los niños, porque aunque pequeños, ellos también son personas y debemos respetarlos, amarlos y esforzarnos por ellos. Para mí tanto el que mi mamá haya ido a los festivales, como el yo haber ido a los de mis hijas, lo llevo en la mente y en el corazón por siempre.

  26. Hola:
    Yo no estuve en colegio de monjas, si pertenezco a una familia por demás católica, todos mis tíos paternos tienen nombres de santos, hasta yo María Concepción. La historia es bella, me recuerda los años de la primaria con mis trabajos para el día de las madres, mi madre, que siempre estaba preocupada por la situación económica, la historia es parecida, se podrán dar cuenta que la misma historia se pude repetir en diferentes sectores de la población, esto no nos deja fuera a los niños o niñas de las distracciones de las madres que suponen otros asuntos más importantes. Mi madre ha sido un ejemplo de trabajo, constancia y decisión porque como se acostumbra decir, salio adelante con dos hijos. Quiero decirles que ahora soy abuela y tengo una nieta de 9 meses, como dice bien Guadalupe Loaeza, es la cereza del pastel. Afortunadamente mi vida está llena de libros, trabajo para la cultura, mi hermano es un gran padre y trabaja para el servicio exterior, y tengo una madre maravillosa, que a sus 83 años goza de salud y tiene excelente humor.

    Gracias por compartir estas historias que nos acercan a la vida cotidiana que finalmente es la más importante.

    Concepción Cuevas

  27. Esperanza Reguero Maus dijo:

    !!Hola Guadalupe!! Me encanta como escribs y tu relato me hizo recoredar la escuela años atras, cuando todavia enseñaban costura a las niñas. Solamente veo quetienes faltas de ortografia, coser se escribe con s, we me hace imoperdonable ese error. Saludos.

  28. Ma. Isabel Ortega dijo:

    Conmovedora tu carta y excelente forma de curar el alma. Tu historia de la costura es similar a la mía, yo también fui al colegio de monjas (Sgdo. Corazón, en Puebla 152 Col.Roma) Hoy a mis casi 60 aún no tengo nietos…
    Buen día
    Ma. Isabel

  29. Alejandra dijo:

    Hola me encanto tu relato me llevo a mi niñez hasta el olor a manta nueva o a cuadrille me hizo recordar a que ellos tiempos, por que tenias que aprender a coser diferentes puntadas, este año nació mi primer nieto es un amor .
    Saludos.

  30. Margarita Gálvez Guerrero dijo:

    SEÑORA Y DAMA DOÑA GUADALUPE LOAEZA.- Qué manera de remontarla a una a su infancia. Igual en un colegio de monjas en la Ciudad de Tehuacán, Puebla. Cada año un trabajo manual. Nos enseñaban a coser y bordar. Todavía guardo algunos recuerdos. Fuimos 4 hermanas, así que cada 10 de Mayo, mi mamá se llenaba de este tipo de trabajos (y siempre 2 iguales porque mis hermanas cursaban el mismo año). Manteles, servilletas, cestos bordados para la basura, etc. Mi mamá está en el cielo, pero fue el mejor ejemplo que pudimos tener mis hermanas y yo. Trabajadora a más no poder, alegre, bailarina, inteligente, concertista (tocaba el piano magistralmente) y enamorada de la vida. Desgraciadamente hace 11 años se nos fue y todavía es el foco que ilumina el camino de cada uno de sus hijos. Todavía no soy abuela, pero he adoptado a los nietos de mi hermana como propios. Son 2 pequeños traviesos que nos alegran la vida. Debe ser un privilegio tenerla a usted como amiga. ¡Que Dios la bendiga! Margarita Gálvez Guerrero.

  31. María Delia Gallegos Mendoza dijo:

    ¡Oh!. que lectura, me hizo recordar, que en quinto de primaria teji una bolsa con hilo cañamo, precisamente para el regalo de 10 de mayo, uno como hija se entusiasma con la idea de elaborar algo propio para mamá, bueno pero ya cuando lo estas realizando encuentras que hay dificultades y yo también lo tuve que dehacer dos veces hasta que la puntada quedara como indicaba la maestra, si, recuerdo que se lo entregue a mamá, pero no recuerdo haber visto que la usara, que fue de esa bolsa, no lo se y ya no puedo preguntarle, pero aún puedo decir ¡TE AMO MAMÁ! porque ese sentimiento no cambia y afortunadamente no hay que deshacer nada para seguir amandote por siempre,quiero decirles que siempre me acompaña su sonrisa y el roce de sus manos cuando me acariciaba o me decía ¡echale ganas hija, todo se puede!

  32. Elia Mendiola dijo:

    No pude contener las lagrimas. Un hermoso relato, pero una mala experiencia. No me identifico con él. Mi madre es y sigue siendo una adorada, una mujer con mucha luz, una madre siempre animosa. Gracias por el relato =)

  33. laura gonzalez dijo:

    hola Guadalupe,que bonita carta donde se plasman los recuerdos de la infancia,tambien en la primaria me toco bordar un mantel que no termine,pues en aquellos años asi era tenias que aprender abordar, me identifico con tu carta porque a mi tampoco se me daba la costura.pero lo bonito de esto era que una realizaba el regalo para la mama con sus manos. mi mama ya se encuentra en el cielo junto al creador.no le puedo hacer mas regalos.pero siempre vivira en mi corazon..tambien tengo la dicha de ser abuela de dos hermosas nietas a las que adoro.gracias por tu maravilloso libro el arte de ser abuela.

  34. apolonia compean soto dijo:

    me encanto la narracion y aunque no estudie en un colegio de monjas tambien nos enseñaban a bordar y a tejer. Le participo mi alegria de ser abuela de dos hermosos bebes Alexis Damian y Leonor Dannae de tres y seis meses respectivamente.Muchas felicidades.

  35. IRMA JULIETA MAYA GOCHI dijo:

    HOLA BUENAS NOCHES ESPERO Q ESTES MUY BIEN ME GUSTO TU CARTA Y GRACIAS A DIOS MI MAMA SIEMPRE LE GUSTARON LOS REGALOS Q LE HACIA EN LA ESCUELA Y A MI TAMBIEN SIEMPRE ME GUSTARON LOS REGALOS Q ME DABAN MIS HIJOS, LOS Q HACIAN EN LA ESCUELA A MI HIJA TAMPOCO SE LE DA MUCHO LA COSTURA Y YO TERMINABA AYUDANDOLE A TERMINARLOS PERO NO ME IMPORTABA POR Q SIEMPRE CREI Q ELLA LO POQITO Q HACIA LO HACIA CON MUCHO AMOR Y DE ECHO NO SOLO LOS REGALOS DEL 10 DE MAYO TODOS LOS TRABAJOS Q HACIA LO LARGO DEL AÑO ESCOLAR YO TERMINABA POR HACERLOS YA FUERAN DE FIELTRO Y BORDADOS. GRACIAS POR COMPARTIR TUS PENSAMIENTOS.

  36. Patricia Olivares dijo:

    Mi muy querida Guadalupe, me encanto éste relato, en el cual me remontò a mi niñez, a mí me pasaba exactamente igual, bordaba delantales, punto de cruz, mantelitos individuales etc y cuando se venía la fecha encima, la persona que fue mi nana si no lo terminaba me ayudaba, cuanta ilusión se tiene cuando uno es niña,, las monjitas también se ilusionaban junto con nosotras, llega el día y con toda mi ilusión, le doy a mi mamá su regalo y lo único que dice está bonito lo deja a un lado y no lo vuelvo a ver, esto fue de 1o a 6o de primaria, llegò un cambio de casa y mis papas desecharon muchas cosas entre ellas mis regalos sin usar, los rescaté aún los conservo, los veo y ya no recuerdo lo malo, recuerdo con gusto mis compañeras, a la monjitas las horas de ilusión y lo feliz que fui en es época de mi vida. Yo ahora disfruto cada regalo de mis hijos. Feliz día de las madres Guadalupe y sigue escribiendo para nosotras, me identifico micho contigo. Soy tu fan

    • Maria de la luz Peña Leija dijo:

      Gracias,Guadalupe por tranportarme a mi infancia,lo de las manualidades no se me daba,pero por intentos no quedo,y la que me enseño a bordar,fue mi madre,solo aprendi la de punto en cruz,fui muy feliz,al recordar y sentir la emocion de esa niñez tan maravillosa que tuve.saludos y bendiciones.

  37. marina castillo Rodriguez dijo:

    Señora loaeza: amo todos sus relatos. Por intimos calidos y encantadores. La sigo desde hace veinte años o mas y tengo casi todos sus libros. Pero ahora si me extraña que siendo araña caiga de la pared. Coser de costura va con ese s, y cocer de cocimiento con c de casa. Me dolieron los ojos. Y también me dolieron por la lágrima que derrame al acordarme de el costurero que ni acabe pues en esta época hace 40 años me dieron paperas. Perdon por la corrección. Gracias

  38. Diana Olmedo dijo:

    Yo no estudié en un colegio de monjas sino en una escuela de gobierno y en verdad no recuerdo los regalos de madres, eso lo tengo borrado en mi mente. Claro que hacíamos algo, pero no recuerdo cómo actuaba mi mamá, pero este incidente me transportó a muchos otros de este tipo, como por ejemplo cuando llorando le dije a mi mamá que algo había pasado porque todas mis piernas estaban llenas de sangre y estaba muy asustada y ella sólo me dijo !ay niña que zonza eres y me dio un golpe y me dijo vete a lavar y ahora te digo que te pongas”. Este incidente entre muchos otros nos dejan cicatrices, pero como bien dice Guadalupe, uno los debe olvidar y debe resaltar lo más bello de nuestras madres y en la mía destaca el esfuerzo que tuvo que hacer por sacar a 7 hijos adelante sin el apoyo de mi padre. Tengo la fortuna de todavía tenerla y le doy a Dios gracias por ello! y trato de olvidar lo negativo porque había algo en sus vidas que las hacían actuar así.
    Diana

  39. Mari cortés santana dijo:

    Señora hermosa le agradezco que haya compartido su carta, me transportó a mi niñez yo estudié en una escuela pública y nunca me enseñaron a bordar pero sentía mucha emoción que se llegara el 10 de mayo, contaba lo que había en mi alcancía y le pedía a mi padre que me completara para comprar mi regalo. La felicito , me gusta mucho como escribe. reciba mis saludos y respetos. Marichuy Cortés.

  40. Ma. De Lourdes García tortoriello dijo:

    Hola Guadalupe que forma de transportarme a mi niñes , me encanto tu relato tiene tu sello gracias por compartirlo

  41. patricia manterola dijo:

    Estimada Guadalupe, de verdad que con tu relato recorde tantos apuros para terminar el mantelito o las carpetitas para el regalo del día de las madres, a mino se me dio mucho lo de la costurita, pero mi adorada mamá siempre me los chuleo y se atrevia a ponerlos en la mesa, gracias por hacernos recordar esos años!

    recibe un abrazo

  42. Numerosos comentarios se quedan en la superficie. Otros percibieron resentimiento. Pero creo que tu carta es una autocuraciOn. Los sinsabores pueden tarder años en salir y ocupan un espacio que se vuelve tristeza. El día que salen nuestro espíritu se cura y en efecto, somos más ligeros. Bravo!

  43. luz ma. zavala r. dijo:

    Que hermoso relato mi querida Guadalupe, remontarnos de esta edad a aquellas epocas tan divertidas y tan ingenuas,donde todo era alegria y compartir con todos los compañeros. Me acorde de tantas anecdotas, buenas y malas,,,,pero eso si, de cuando mi mama vivia, somos siete hermanos y hermanas, y ella hacia fiestas de cada regalo, aunque ella lo hubiese terminado, no importaba, ella se emocionaba de recibirlo.Ya no vive para recordarselo o para preguntarle su sentir, pero ya como abuela lo disfruto al maximo,viendo que mis hijas no le dan la importancia que tiene para cada hijo, pero yo si, y les hago fiestas a mis queridos nietos.
    En mi inquietud de ser Tanatologa, he mandado hacer unos diplomas de reconocimiento a esas madres que dieron mas que la vida para sacar adelante a sus hijos, al quedarse solas con ellos, quien sabe como, pero ellas lo hicieron como pudieron, dando mas de lo que tenian, el cansancio, el sufrimiento, inteligencia, emocion,sentimientos, sacrificios, les reconozco su labor y por eso les doy en VIDA su reconocimiento.
    Asi me hubiese gustado darle uno a mi madre……ya no esta, pero cuando me entero de que una señora hizo lo maximo por sus hijos, lo doy con mi mas grande reconocimiento, de amor.
    bsos cariñosos mi querida Guadalupe.

  44. Aurora Romero Sánchez dijo:

    Si me hizo recordar que en tercero de primaria de gobierno, por supuesto, bordé un mantelito con cuatro muchachas, una barriendo otra con una sartén, y otras dos con otros utensilios de limpieza, me ayudó en ese entonces una familiar que se encontraba en la casa, no me olvido de esa costura para mi madre, que belos recuerdos, gracias por compartir.

  45. Dulce Valerio dijo:

    Extraordinario relato!!! Me ha provocado dos sentimientos encontrados, una gran tristeza por recuerdos de mi madre trabajadora, y dedicada a apoyar económicamente para sacarnos adelante, pero completamente ausente y poco cariñosa, en ocasiones algo más que eso, yo diría seca o con miedo a perder el control si dejaba expresar libremente su amor a sus hijos. Y por otro lado el analizar mi actitud antes mis hijos, las veces que por cansancio, fastidio o simple flojera he dejado a un lado detalles hechos con todo su amor, como aquella pequeña hoja con un corazón que me dio mi hija y que descuidadamente guarde en el bolso y una semana después lo encontré, en ese momento me sentí terrible y me recordé a mi madre… duro… si, gracias por compartirnos este relato.

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